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En un bol grande, coloque la harina de trigo. Agregue gradualmente el agua, mezclando inicialmente con palillos o una cuchara. Continúe agregando agua poco a poco y mezclando hasta que se forme una bola de masa.

Cubra la bola de masa con papel film y déjela reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos. Este reposo hará que la masa sea mucho más suave y elástica.

Después del reposo, amase la masa nuevamente a mano durante unos minutos hasta que esté completamente lisa y elástica. Forme una bola.

Con un cuchillo, corte la bola de masa en cuatro partes iguales.

Tome cada parte de masa y ruédela sobre una superficie limpia para formar rollitos largos, de aproximadamente 1-2 cm de grosor.

Corte cada rollito largo en trocitos pequeños, de aproximadamente 1-2 cm de longitud.

En un bol aparte, llene con agua. Coloque todos los trocitos de masa en el agua. Esto evitará que se peguen entre sí y los mantendrá flexibles para el estirado posterior.

En una olla grande o sartén profunda, caliente el aceite vegetal a fuego medio-alto. Agregue los gajos de tomate y sofríalos, revolviendo con una espátula de madera, hasta que comiencen a ablandarse y suelten sus jugos.

Vierta el agua en la olla con los tomates sofritos para crear la base de la sopa. Lleve a ebullición.

Sazone la sopa con sal y pimienta blanca al gusto. Revuelva para combinar los sabores.

Una vez que la sopa esté hirviendo, tome un trocito de masa del bol de agua. Estírelo con las manos, tirando suavemente para formar un fideo largo y delgado. Inmediatamente, agregue el fideo estirado a la sopa hirviendo. Repita este proceso con todos los trocitos de masa, estirando y añadiendo uno por uno.

Cocine los fideos en la sopa a fuego fuerte durante 10 minutos, o hasta que estén tiernos pero aún elásticos.
Agregue el huevo revuelto a la sopa con los fideos. Revuelva suavemente para que se incorpore.

Sirva el Shui Che Mian caliente en tazones individuales. Decore con cebollín picado antes de servir.


En un bol grande, coloque la harina de trigo. Agregue gradualmente el agua, mezclando inicialmente con palillos o una cuchara. Continúe agregando agua poco a poco y mezclando hasta que se forme una bola de masa.

Cubra la bola de masa con papel film y déjela reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos. Este reposo hará que la masa sea mucho más suave y elástica.

Después del reposo, amase la masa nuevamente a mano durante unos minutos hasta que esté completamente lisa y elástica. Forme una bola.

Con un cuchillo, corte la bola de masa en cuatro partes iguales.

Tome cada parte de masa y ruédela sobre una superficie limpia para formar rollitos largos, de aproximadamente 1-2 cm de grosor.

Corte cada rollito largo en trocitos pequeños, de aproximadamente 1-2 cm de longitud.

En un bol aparte, llene con agua. Coloque todos los trocitos de masa en el agua. Esto evitará que se peguen entre sí y los mantendrá flexibles para el estirado posterior.

En una olla grande o sartén profunda, caliente el aceite vegetal a fuego medio-alto. Agregue los gajos de tomate y sofríalos, revolviendo con una espátula de madera, hasta que comiencen a ablandarse y suelten sus jugos.

Vierta el agua en la olla con los tomates sofritos para crear la base de la sopa. Lleve a ebullición.

Sazone la sopa con sal y pimienta blanca al gusto. Revuelva para combinar los sabores.

Una vez que la sopa esté hirviendo, tome un trocito de masa del bol de agua. Estírelo con las manos, tirando suavemente para formar un fideo largo y delgado. Inmediatamente, agregue el fideo estirado a la sopa hirviendo. Repita este proceso con todos los trocitos de masa, estirando y añadiendo uno por uno.

Cocine los fideos en la sopa a fuego fuerte durante 10 minutos, o hasta que estén tiernos pero aún elásticos.
Agregue el huevo revuelto a la sopa con los fideos. Revuelva suavemente para que se incorpore.

Sirva el Shui Che Mian caliente en tazones individuales. Decore con cebollín picado antes de servir.
