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Lava las fresas y córtalas en trozos pequeños. Este paso es crucial para que se cocinen de manera uniforme.

Coloca las fresas cortadas en una cacerola. Añade el azúcar y el zumo de limón. Cocina a fuego medio durante aproximadamente 10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que las fresas estén blandas y suelten sus jugos.

Una vez cocidas, machaca las fresas con un tenedor o un pasapurés hasta obtener un puré. No es necesario que quede completamente liso, algunos trozos pequeños añadirán textura.

En un recipiente aparte, disuelve la maicena en el agua, mezclando bien para asegurarte de que no queden grumos. Esta mezcla es clave para espesar la crema.

Añade la mezcla de maicena disuelta al puré de fresas en la cacerola. Remueve constantemente y cocina durante unos minutos hasta que la mezcla espese. Es importante no dejar de remover para evitar que se pegue.

Retira la mezcla espesa de fresa del fuego y transfiérela a un bol limpio. Cubre la superficie directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Coloca el bol en el refrigerador para que se enfríe completamente. Esto tomará al menos 1 hora.

Una vez que la mezcla de fresa esté fría, monta la nata para montar (debe estar muy fría) hasta que forme picos firmes. Puedes usar una batidora eléctrica para esto.

Incorpora suavemente la nata montada a la mezcla de fresa fría utilizando una espátula, con movimientos envolventes, hasta que ambos componentes estén bien combinados y se forme una crema homogénea y aireada.

La crema de fresa ya está lista para ser utilizada como relleno para tartas, pasteles, cupcakes o para disfrutarla sola.


Lava las fresas y córtalas en trozos pequeños. Este paso es crucial para que se cocinen de manera uniforme.

Coloca las fresas cortadas en una cacerola. Añade el azúcar y el zumo de limón. Cocina a fuego medio durante aproximadamente 10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que las fresas estén blandas y suelten sus jugos.

Una vez cocidas, machaca las fresas con un tenedor o un pasapurés hasta obtener un puré. No es necesario que quede completamente liso, algunos trozos pequeños añadirán textura.

En un recipiente aparte, disuelve la maicena en el agua, mezclando bien para asegurarte de que no queden grumos. Esta mezcla es clave para espesar la crema.

Añade la mezcla de maicena disuelta al puré de fresas en la cacerola. Remueve constantemente y cocina durante unos minutos hasta que la mezcla espese. Es importante no dejar de remover para evitar que se pegue.

Retira la mezcla espesa de fresa del fuego y transfiérela a un bol limpio. Cubre la superficie directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Coloca el bol en el refrigerador para que se enfríe completamente. Esto tomará al menos 1 hora.

Una vez que la mezcla de fresa esté fría, monta la nata para montar (debe estar muy fría) hasta que forme picos firmes. Puedes usar una batidora eléctrica para esto.

Incorpora suavemente la nata montada a la mezcla de fresa fría utilizando una espátula, con movimientos envolventes, hasta que ambos componentes estén bien combinados y se forme una crema homogénea y aireada.

La crema de fresa ya está lista para ser utilizada como relleno para tartas, pasteles, cupcakes o para disfrutarla sola.
