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En una cacerola a fuego bajo, derrite los 70 gramos de mantequilla sin sal.

Una vez que la mantequilla esté derretida, añade los 100 ml de salsa picante a la cacerola.

Mezcla la mantequilla y la salsa picante hasta que estén completamente combinadas.

Incorpora una cucharadita de vinagre, media cucharadita de ajo en polvo y media cucharadita de pimentón dulce ahumado a la mezcla.

Bate todos los ingredientes hasta obtener una salsa suave y uniforme. Esta es la base de la salsa búfalo tradicional.

A la base de salsa búfalo tradicional, añade una cucharada de miel.

Añade una cucharadita de concentrado de tomate.

Incorpora dos cucharadas de yogur griego o nata para cocinar.

Finalmente, añade de dos a tres cucharadas de mayonesa, ajustando la cantidad según la intensidad y cremosidad deseadas.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que la salsa sea homogénea.

Deja reposar la salsa en el refrigerador durante al menos dos horas para mejorar su sabor y consistencia.


En una cacerola a fuego bajo, derrite los 70 gramos de mantequilla sin sal.

Una vez que la mantequilla esté derretida, añade los 100 ml de salsa picante a la cacerola.

Mezcla la mantequilla y la salsa picante hasta que estén completamente combinadas.

Incorpora una cucharadita de vinagre, media cucharadita de ajo en polvo y media cucharadita de pimentón dulce ahumado a la mezcla.

Bate todos los ingredientes hasta obtener una salsa suave y uniforme. Esta es la base de la salsa búfalo tradicional.

A la base de salsa búfalo tradicional, añade una cucharada de miel.

Añade una cucharadita de concentrado de tomate.

Incorpora dos cucharadas de yogur griego o nata para cocinar.

Finalmente, añade de dos a tres cucharadas de mayonesa, ajustando la cantidad según la intensidad y cremosidad deseadas.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que la salsa sea homogénea.

Deja reposar la salsa en el refrigerador durante al menos dos horas para mejorar su sabor y consistencia.
