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Para la base de bechamel: Caliente una sartén grande a fuego medio. Añada la mantequilla y deje que se derrita. Una vez derretida, incorpore la harina y bata continuamente con unas varillas para formar un roux. Cocine por 1 minuto para eliminar el sabor a harina cruda.

Añada la leche tibia gradualmente al roux, batiendo constantemente para evitar la formación de grumos. Continúe batiendo y cocinando a fuego medio-bajo hasta que la mezcla espese y se convierta en una salsa bechamel suave y homogénea.

Sazone la bechamel con sal, pimienta negra y orégano al gusto. Mezcle bien para integrar los condimentos.

Incorpore a la bechamel el queso mozzarella picado, el salami picado y la salsa de tomate. Mezcle todos los ingredientes hasta que estén bien combinados y el queso mozzarella se haya derretido e integrado en la mezcla.

Transfiera la mezcla de croquetas de la sartén a una bandeja o plato plano. Cubra la mezcla directamente con papel film, asegurándose de que el film toque la superficie para evitar que se forme una costra. Refrigere la mezcla durante al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que esté firme y fácil de manipular.

Una vez que la mezcla esté fría y firme, tome pequeñas porciones y déles forma de croquetas ovaladas tradicionales.

Prepare tres recipientes poco profundos: uno con harina de trigo, otro con los huevos batidos y otro con pan rallado. Pase cada croqueta formada primero por harina, luego sumérjala en el huevo batido y finalmente cúbrala completamente con pan rallado. Asegúrese de que cada croqueta esté bien cubierta. Repita el proceso de empanado con toda la mezcla restante.

Caliente una cantidad generosa de aceite de cocina en una olla o sartén profunda adecuada para freír. El aceite debe estar lo suficientemente caliente (aproximadamente 170-180°C) para que las croquetas se doren rápidamente sin absorber demasiado aceite.

Con cuidado, coloque las croquetas empanadas en el aceite caliente, friéndolas en tandas para evitar sobrecargar la sartén. Fría las croquetas hasta que estén doradas y crujientes por todos los lados.

Retire las croquetas fritas del aceite y colóquelas sobre un plato forrado con papel absorbente para escurrir el exceso de aceite. Sirva calientes y disfrute de estas deliciosas croquetas con sabor a pizza.


Para la base de bechamel: Caliente una sartén grande a fuego medio. Añada la mantequilla y deje que se derrita. Una vez derretida, incorpore la harina y bata continuamente con unas varillas para formar un roux. Cocine por 1 minuto para eliminar el sabor a harina cruda.

Añada la leche tibia gradualmente al roux, batiendo constantemente para evitar la formación de grumos. Continúe batiendo y cocinando a fuego medio-bajo hasta que la mezcla espese y se convierta en una salsa bechamel suave y homogénea.

Sazone la bechamel con sal, pimienta negra y orégano al gusto. Mezcle bien para integrar los condimentos.

Incorpore a la bechamel el queso mozzarella picado, el salami picado y la salsa de tomate. Mezcle todos los ingredientes hasta que estén bien combinados y el queso mozzarella se haya derretido e integrado en la mezcla.

Transfiera la mezcla de croquetas de la sartén a una bandeja o plato plano. Cubra la mezcla directamente con papel film, asegurándose de que el film toque la superficie para evitar que se forme una costra. Refrigere la mezcla durante al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que esté firme y fácil de manipular.

Una vez que la mezcla esté fría y firme, tome pequeñas porciones y déles forma de croquetas ovaladas tradicionales.

Prepare tres recipientes poco profundos: uno con harina de trigo, otro con los huevos batidos y otro con pan rallado. Pase cada croqueta formada primero por harina, luego sumérjala en el huevo batido y finalmente cúbrala completamente con pan rallado. Asegúrese de que cada croqueta esté bien cubierta. Repita el proceso de empanado con toda la mezcla restante.

Caliente una cantidad generosa de aceite de cocina en una olla o sartén profunda adecuada para freír. El aceite debe estar lo suficientemente caliente (aproximadamente 170-180°C) para que las croquetas se doren rápidamente sin absorber demasiado aceite.

Con cuidado, coloque las croquetas empanadas en el aceite caliente, friéndolas en tandas para evitar sobrecargar la sartén. Fría las croquetas hasta que estén doradas y crujientes por todos los lados.

Retire las croquetas fritas del aceite y colóquelas sobre un plato forrado con papel absorbente para escurrir el exceso de aceite. Sirva calientes y disfrute de estas deliciosas croquetas con sabor a pizza.
