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Prepara la piña: Asegúrate de que la piña esté madura y la piel muy limpia. Pela la piña, reservando tanto la piel como la pulpa. La pulpa se puede cortar en trozos grandes.

Combina los ingredientes para la fermentación primaria: En un recipiente grande de fermentación (como un frasco de vidrio o un balde de grado alimenticio), coloca la piel de piña y la pulpa de piña. Añade la panela.

Añade el agua: Vierte suficiente agua filtrada en el recipiente para cubrir completamente la piña y la panela. Asegúrate de que todos los sólidos estén sumergidos para evitar moho.

Fermentación primaria: Cubre el recipiente con un paño limpio o una tapa suelta (para permitir el escape de gases) y deja fermentar a temperatura ambiente durante 4 días. Es crucial remover la mezcla una vez al día con una cuchara limpia para asegurar una fermentación uniforme y evitar el crecimiento de moho.

Filtrado: Pasados los 4 días de fermentación primaria, filtra el líquido para separar el tepache de los sólidos de piña. Utiliza un colador fino o una gasa para este paso. Desecha los sólidos.

Fermentación secundaria (embotellado): Transfiere el líquido filtrado a botellas de PET (plástico) o botellas de vidrio diseñadas específicamente para soportar presión (para la carbonatación). Deja un espacio de cabeza de aproximadamente 2-3 cm en cada botella.

Carbonatación: Deja las botellas cerradas a temperatura ambiente durante 2 días para que se desarrolle la carbonatación natural y las burbujas. Revisa la presión de las botellas de PET apretándolas suavemente; si están firmes, es una buena señal de carbonatación. Si usas botellas de vidrio, ten precaución y desgasifica si es necesario para evitar explosiones.

Detener la fermentación: Una vez que el tepache haya alcanzado el nivel deseado de efervescencia y sabor, transfiere las botellas al refrigerador. El frío ralentizará drásticamente el proceso de fermentación, preservando el sabor y la carbonatación.


Prepara la piña: Asegúrate de que la piña esté madura y la piel muy limpia. Pela la piña, reservando tanto la piel como la pulpa. La pulpa se puede cortar en trozos grandes.

Combina los ingredientes para la fermentación primaria: En un recipiente grande de fermentación (como un frasco de vidrio o un balde de grado alimenticio), coloca la piel de piña y la pulpa de piña. Añade la panela.

Añade el agua: Vierte suficiente agua filtrada en el recipiente para cubrir completamente la piña y la panela. Asegúrate de que todos los sólidos estén sumergidos para evitar moho.

Fermentación primaria: Cubre el recipiente con un paño limpio o una tapa suelta (para permitir el escape de gases) y deja fermentar a temperatura ambiente durante 4 días. Es crucial remover la mezcla una vez al día con una cuchara limpia para asegurar una fermentación uniforme y evitar el crecimiento de moho.

Filtrado: Pasados los 4 días de fermentación primaria, filtra el líquido para separar el tepache de los sólidos de piña. Utiliza un colador fino o una gasa para este paso. Desecha los sólidos.

Fermentación secundaria (embotellado): Transfiere el líquido filtrado a botellas de PET (plástico) o botellas de vidrio diseñadas específicamente para soportar presión (para la carbonatación). Deja un espacio de cabeza de aproximadamente 2-3 cm en cada botella.

Carbonatación: Deja las botellas cerradas a temperatura ambiente durante 2 días para que se desarrolle la carbonatación natural y las burbujas. Revisa la presión de las botellas de PET apretándolas suavemente; si están firmes, es una buena señal de carbonatación. Si usas botellas de vidrio, ten precaución y desgasifica si es necesario para evitar explosiones.

Detener la fermentación: Una vez que el tepache haya alcanzado el nivel deseado de efervescencia y sabor, transfiere las botellas al refrigerador. El frío ralentizará drásticamente el proceso de fermentación, preservando el sabor y la carbonatación.
