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Pica el guanciale en cubos pequeños y uniformes. En una sartén a fuego medio, dora el guanciale hasta que esté crujiente y haya soltado toda su grasa. Retira el guanciale crujiente de la sartén y resérvalo. Cuela y reserva la grasa líquida del guanciale; esta grasa es fundamental para el sabor del plato.

En un bol, combina las yemas de huevo, el queso manchego curado rallado y la pimienta negra recién molida. Añade un chorrito de la grasa de guanciale reservada a esta mezcla. Bate vigorosamente todos los ingredientes hasta obtener una crema homogénea, conocida como 'carbocrema'.

En una olla separada, lleva el caldo de cocido potente a ebullición suave. Añade la pasta orzo (o risoni) directamente al caldo hirviendo. Cocina el orzo como si fuera un risotto, removiendo continuamente, hasta que esté cremoso y al dente. Esto tomará aproximadamente 10-12 minutos, dependiendo del tipo de pasta.

Una vez que el orzo esté cocido y cremoso, retira la olla del fuego. Inmediatamente, incorpora la carbocrema preparada al orzo. Emulsiona sin parar, removiendo vigorosamente, hasta que la mezcla adquiera una consistencia sedosa y homogénea. Es crucial que la mezcla no hierva en este punto para evitar que las yemas se cuajen y formen huevos revueltos.

Si lo deseas, añade una cucharadita de aceite de trufa y un poco más de la grasa de guanciale reservada al risotto. Mezcla bien para integrar los sabores.

Sirve el risotto de orzo “carbonara” caliente en platos individuales. Decora generosamente con el guanciale crujiente reservado y ralla un poco más de queso manchego curado y pimienta negra por encima antes de servir.


Pica el guanciale en cubos pequeños y uniformes. En una sartén a fuego medio, dora el guanciale hasta que esté crujiente y haya soltado toda su grasa. Retira el guanciale crujiente de la sartén y resérvalo. Cuela y reserva la grasa líquida del guanciale; esta grasa es fundamental para el sabor del plato.

En un bol, combina las yemas de huevo, el queso manchego curado rallado y la pimienta negra recién molida. Añade un chorrito de la grasa de guanciale reservada a esta mezcla. Bate vigorosamente todos los ingredientes hasta obtener una crema homogénea, conocida como 'carbocrema'.

En una olla separada, lleva el caldo de cocido potente a ebullición suave. Añade la pasta orzo (o risoni) directamente al caldo hirviendo. Cocina el orzo como si fuera un risotto, removiendo continuamente, hasta que esté cremoso y al dente. Esto tomará aproximadamente 10-12 minutos, dependiendo del tipo de pasta.

Una vez que el orzo esté cocido y cremoso, retira la olla del fuego. Inmediatamente, incorpora la carbocrema preparada al orzo. Emulsiona sin parar, removiendo vigorosamente, hasta que la mezcla adquiera una consistencia sedosa y homogénea. Es crucial que la mezcla no hierva en este punto para evitar que las yemas se cuajen y formen huevos revueltos.

Si lo deseas, añade una cucharadita de aceite de trufa y un poco más de la grasa de guanciale reservada al risotto. Mezcla bien para integrar los sabores.

Sirve el risotto de orzo “carbonara” caliente en platos individuales. Decora generosamente con el guanciale crujiente reservado y ralla un poco más de queso manchego curado y pimienta negra por encima antes de servir.
