Loading...

Coloca los chiles rojos secos en un sartén seco a fuego medio-alto. Tuéstalos, volteándolos con unas pinzas, hasta que estén ligeramente oscuros y fragantes. Ten cuidado de no quemarlos, ya que se amargarán.

Retira los chiles tostados del sartén y colócalos en un tazón pequeño. Reserva.

En el mismo sartén, agrega los tomates partidos por la mitad, los gajos de cebolla blanca, los dientes de ajo pelados y el chile verde.

Cocina estos ingredientes en el sartén, volteándolos ocasionalmente con las pinzas, hasta que estén suaves y hayan desarrollado algunas marcas de carbón en todos los lados. Esto tomará aproximadamente de 10 a 12 minutos.

Transfiere los tomates, la cebolla, el ajo y el chile verde cocidos del sartén al vaso de la licuadora.

Agrega los chiles rojos secos previamente tostados al vaso de la licuadora.

Añade una cucharada de sal al vaso de la licuadora.
Vierte agua en el vaso de la licuadora, asegurándote de que cubra los ingredientes.

Coloca la tapa en el vaso de la licuadora y licúa los ingredientes hasta obtener una salsa suave y homogénea. Si es necesario, puedes agregar un poco más de agua para alcanzar la consistencia deseada.

Vierte la salsa terminada en un tazón para servir. La salsa está lista para disfrutar.


Coloca los chiles rojos secos en un sartén seco a fuego medio-alto. Tuéstalos, volteándolos con unas pinzas, hasta que estén ligeramente oscuros y fragantes. Ten cuidado de no quemarlos, ya que se amargarán.

Retira los chiles tostados del sartén y colócalos en un tazón pequeño. Reserva.

En el mismo sartén, agrega los tomates partidos por la mitad, los gajos de cebolla blanca, los dientes de ajo pelados y el chile verde.

Cocina estos ingredientes en el sartén, volteándolos ocasionalmente con las pinzas, hasta que estén suaves y hayan desarrollado algunas marcas de carbón en todos los lados. Esto tomará aproximadamente de 10 a 12 minutos.

Transfiere los tomates, la cebolla, el ajo y el chile verde cocidos del sartén al vaso de la licuadora.

Agrega los chiles rojos secos previamente tostados al vaso de la licuadora.

Añade una cucharada de sal al vaso de la licuadora.
Vierte agua en el vaso de la licuadora, asegurándote de que cubra los ingredientes.

Coloca la tapa en el vaso de la licuadora y licúa los ingredientes hasta obtener una salsa suave y homogénea. Si es necesario, puedes agregar un poco más de agua para alcanzar la consistencia deseada.

Vierte la salsa terminada en un tazón para servir. La salsa está lista para disfrutar.
