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En una sartén, calentar las patatas y cebolla fritas ya preparadas. Añadir el jamón ibérico finamente picado. Calentar solo un poco para que el jamón suelte su grasa y se integre con las patatas y la cebolla. Paralelamente, en una sartén pequeña, calentar el hueso de jamón para que suelte su grasa.

Verter la mezcla de patatas, cebolla y jamón en un bol grande con los huevos crudos. Batir bien la mezcla. Añadir sal al gusto, recordando que el jamón ibérico ya es salado. Incorporar una pequeña cantidad de la grasa ultra-concentrada del hueso de jamón a la mezcla de huevo y batir de nuevo. Probar para ajustar la sazón si es necesario.

Verter toda la mezcla en un recipiente rectangular. Cubrir con papel film, asegurándose de que el film esté en contacto directo con la superficie de la mezcla, como se hace con la bechamel de croquetas. Refrigerar durante 6-7 horas para que repose y solidifique.

Después de refrigerar, la mezcla debe ser mucho más moldeable. Ponerse guantes protectores. Preparar un plato con pan rallado Panko. Calentar aceite de girasol en una sartén profunda a aproximadamente 180°C.

Tomar una pequeña porción de la mezcla fría y formar una bola de tamaño adecuado. Rebozar completamente la bola en el pan rallado Panko. Con cuidado, colocar las croquetas rebozadas en el aceite caliente usando una espumadera. Freír hasta que adquieran un color dorado.

Retirar las croquetas fritas del aceite y colocarlas sobre papel de cocina para absorber el exceso de grasa. Dejar reposar un momento, ya que el calor residual seguirá cocinando el interior. Servir las croquetas, opcionalmente decoradas con una loncha fina de jamón ibérico.


En una sartén, calentar las patatas y cebolla fritas ya preparadas. Añadir el jamón ibérico finamente picado. Calentar solo un poco para que el jamón suelte su grasa y se integre con las patatas y la cebolla. Paralelamente, en una sartén pequeña, calentar el hueso de jamón para que suelte su grasa.

Verter la mezcla de patatas, cebolla y jamón en un bol grande con los huevos crudos. Batir bien la mezcla. Añadir sal al gusto, recordando que el jamón ibérico ya es salado. Incorporar una pequeña cantidad de la grasa ultra-concentrada del hueso de jamón a la mezcla de huevo y batir de nuevo. Probar para ajustar la sazón si es necesario.

Verter toda la mezcla en un recipiente rectangular. Cubrir con papel film, asegurándose de que el film esté en contacto directo con la superficie de la mezcla, como se hace con la bechamel de croquetas. Refrigerar durante 6-7 horas para que repose y solidifique.

Después de refrigerar, la mezcla debe ser mucho más moldeable. Ponerse guantes protectores. Preparar un plato con pan rallado Panko. Calentar aceite de girasol en una sartén profunda a aproximadamente 180°C.

Tomar una pequeña porción de la mezcla fría y formar una bola de tamaño adecuado. Rebozar completamente la bola en el pan rallado Panko. Con cuidado, colocar las croquetas rebozadas en el aceite caliente usando una espumadera. Freír hasta que adquieran un color dorado.

Retirar las croquetas fritas del aceite y colocarlas sobre papel de cocina para absorber el exceso de grasa. Dejar reposar un momento, ya que el calor residual seguirá cocinando el interior. Servir las croquetas, opcionalmente decoradas con una loncha fina de jamón ibérico.
