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Para la masa: En un bol grande o en la cubeta de una amasadora, mezcla la harina de fuerza, 3 huevos, 135 g de leche, 90 g de azúcar, la levadura fresca, el extracto de vainilla y la sal. Mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados, formando una masa pegajosa.

Incorpora la mantequilla a temperatura ambiente a la masa. Amasa durante 5 minutos, deja reposar 10 minutos. Repite este proceso dos veces más (3 amasados de 5 minutos con 2 reposos de 10 minutos entre ellos).

Cubre la masa con un paño húmedo o film transparente y deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (aproximadamente 1 hora, dependiendo de la temperatura ambiente).

Mientras la masa reposa, prepara la crema pastelera: Calienta 250 ml de leche en una cacerola a fuego medio hasta que esté a punto de hervir. En un bol aparte, mezcla los 100 g de azúcar, los 50 g de Maizena y los 3 huevos restantes con los otros 250 ml de leche fría hasta obtener una mezcla homogénea.

Cuando la leche caliente esté lista, retírala del fuego y vierte lentamente la mezcla de huevos y Maizena, sin dejar de remover con unas varillas. Vuelve a poner la cacerola a fuego medio y cocina, removiendo constantemente, hasta que la crema espese. Retira del fuego.

Cubre la crema pastelera con film transparente directamente sobre su superficie (a piel) para evitar que se forme costra. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera hasta el momento de usar.

Una vez que la masa haya duplicado su volumen, desgasifícala suavemente y divídela en 8 porciones iguales. Bolea cada porción (forma bolitas) y déjalas reposar cubiertas durante 15 minutos.

Precalienta el horno a 170 °C. En una superficie ligeramente enharinada, estira cada bola de masa con un rodillo hasta obtener una forma triangular alargada. Enrolla cada triángulo desde la base ancha hacia la punta para formar la caracola o cuerno.

Coloca los cuernos formados en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellos. Cubre y deja que vuelvan a duplicar su volumen (aproximadamente 30 minutos).

Pinta los cuernos con el huevo batido. Hornea en el horno precalentado a 170 °C durante unos 20 minutos, o hasta que estén dorados. Retira del horno y deja enfriar completamente sobre una rejilla.

Una vez que los cuernos estén fríos, haz pequeños cortes en un lateral con un cuchillo afilado y rellena con la crema pastelera fría usando una manga pastelera o una cuchara pequeña.

Para la cobertura: Derrite el chocolate negro y el chocolate con leche juntos al baño María o en el microondas en intervalos cortos, removiendo hasta que estén completamente fundidos y suaves.

Coloca los cuernos rellenos sobre una rejilla con una bandeja debajo para recoger el exceso de chocolate. Cubre completamente cada cuerno con la mezcla de chocolate derretido. Deja que el exceso de chocolate escurra.

Refrigera los cuernos hasta que el chocolate de la cobertura se endurezca por completo (aproximadamente 30 minutos).

Para la decoración: Derrite el chocolate blanco. Con una cuchara o una manga pastelera con una boquilla muy fina, haz líneas decorativas sobre los cuernos ya cubiertos y con el chocolate endurecido. Sirve y disfruta.


Para la masa: En un bol grande o en la cubeta de una amasadora, mezcla la harina de fuerza, 3 huevos, 135 g de leche, 90 g de azúcar, la levadura fresca, el extracto de vainilla y la sal. Mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados, formando una masa pegajosa.

Incorpora la mantequilla a temperatura ambiente a la masa. Amasa durante 5 minutos, deja reposar 10 minutos. Repite este proceso dos veces más (3 amasados de 5 minutos con 2 reposos de 10 minutos entre ellos).

Cubre la masa con un paño húmedo o film transparente y deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (aproximadamente 1 hora, dependiendo de la temperatura ambiente).

Mientras la masa reposa, prepara la crema pastelera: Calienta 250 ml de leche en una cacerola a fuego medio hasta que esté a punto de hervir. En un bol aparte, mezcla los 100 g de azúcar, los 50 g de Maizena y los 3 huevos restantes con los otros 250 ml de leche fría hasta obtener una mezcla homogénea.

Cuando la leche caliente esté lista, retírala del fuego y vierte lentamente la mezcla de huevos y Maizena, sin dejar de remover con unas varillas. Vuelve a poner la cacerola a fuego medio y cocina, removiendo constantemente, hasta que la crema espese. Retira del fuego.

Cubre la crema pastelera con film transparente directamente sobre su superficie (a piel) para evitar que se forme costra. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera hasta el momento de usar.

Una vez que la masa haya duplicado su volumen, desgasifícala suavemente y divídela en 8 porciones iguales. Bolea cada porción (forma bolitas) y déjalas reposar cubiertas durante 15 minutos.

Precalienta el horno a 170 °C. En una superficie ligeramente enharinada, estira cada bola de masa con un rodillo hasta obtener una forma triangular alargada. Enrolla cada triángulo desde la base ancha hacia la punta para formar la caracola o cuerno.

Coloca los cuernos formados en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellos. Cubre y deja que vuelvan a duplicar su volumen (aproximadamente 30 minutos).

Pinta los cuernos con el huevo batido. Hornea en el horno precalentado a 170 °C durante unos 20 minutos, o hasta que estén dorados. Retira del horno y deja enfriar completamente sobre una rejilla.

Una vez que los cuernos estén fríos, haz pequeños cortes en un lateral con un cuchillo afilado y rellena con la crema pastelera fría usando una manga pastelera o una cuchara pequeña.

Para la cobertura: Derrite el chocolate negro y el chocolate con leche juntos al baño María o en el microondas en intervalos cortos, removiendo hasta que estén completamente fundidos y suaves.

Coloca los cuernos rellenos sobre una rejilla con una bandeja debajo para recoger el exceso de chocolate. Cubre completamente cada cuerno con la mezcla de chocolate derretido. Deja que el exceso de chocolate escurra.

Refrigera los cuernos hasta que el chocolate de la cobertura se endurezca por completo (aproximadamente 30 minutos).

Para la decoración: Derrite el chocolate blanco. Con una cuchara o una manga pastelera con una boquilla muy fina, haz líneas decorativas sobre los cuernos ya cubiertos y con el chocolate endurecido. Sirve y disfruta.
