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En un bol grande, combina la harina de trigo, el agua, el azúcar, el huevo, la sal y la levadura de panadero. Mezcla bien todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y elástica. Cubre el bol con un paño húmedo o film transparente y deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 2 horas. Esto permitirá que la levadura actúe y la masa fermente, aumentando su volumen y elasticidad.

Mientras la masa reposa, prepara las salchichas y el queso. Inserta un palillo de brocheta de madera a lo largo de cada salchicha. Luego, inserta una pieza de queso en el mismo palillo, colocándola justo encima de la salchicha, de modo que queden alineadas.

Prepara tus estaciones de rebozado. En un plato hondo, coloca las patatas paja trituradas. En otro plato hondo, mezcla el panko con cualquier otro ingrediente crujiente que desees (como cereales de maíz triturados, si los usas).

Una vez que la masa haya reposado y duplicado su tamaño, sumerge cada brocheta de salchicha y queso en la masa, asegurándote de que quede completamente cubierta de manera uniforme. La masa será espesa y se estirará al sacar la brocheta.

Inmediatamente después de cubrir con la masa, pasa la brocheta por el plato de patatas paja trituradas, presionando suavemente para que se adhieran bien a la masa. Asegúrate de cubrir toda la superficie.

Luego, pasa la brocheta por la mezcla de panko, presionando nuevamente para crear una segunda capa crujiente. Este doble rebozado asegurará una textura exterior muy crujiente.

Calienta una cantidad generosa de aceite de girasol en una olla profunda o sartén grande a fuego medio-alto hasta que esté bien caliente (aproximadamente 170-180°C). Puedes probar la temperatura dejando caer un poco de masa; si burbujea y sube rápidamente, el aceite está listo.

Con cuidado, introduce los corn dogs rebozados en el aceite caliente. Fríe los corn dogs, girándolos ocasionalmente, hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. Esto tomará aproximadamente de 3 a 5 minutos por corn dog. Asegúrate de no sobrecargar la olla para mantener la temperatura del aceite.

Una vez fritos, retira los corn dogs del aceite y colócalos sobre papel de cocina para escurrir el exceso de grasa. Sirve inmediatamente y disfruta de su exterior crujiente y el queso derretido en el interior.


En un bol grande, combina la harina de trigo, el agua, el azúcar, el huevo, la sal y la levadura de panadero. Mezcla bien todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y elástica. Cubre el bol con un paño húmedo o film transparente y deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 2 horas. Esto permitirá que la levadura actúe y la masa fermente, aumentando su volumen y elasticidad.

Mientras la masa reposa, prepara las salchichas y el queso. Inserta un palillo de brocheta de madera a lo largo de cada salchicha. Luego, inserta una pieza de queso en el mismo palillo, colocándola justo encima de la salchicha, de modo que queden alineadas.

Prepara tus estaciones de rebozado. En un plato hondo, coloca las patatas paja trituradas. En otro plato hondo, mezcla el panko con cualquier otro ingrediente crujiente que desees (como cereales de maíz triturados, si los usas).

Una vez que la masa haya reposado y duplicado su tamaño, sumerge cada brocheta de salchicha y queso en la masa, asegurándote de que quede completamente cubierta de manera uniforme. La masa será espesa y se estirará al sacar la brocheta.

Inmediatamente después de cubrir con la masa, pasa la brocheta por el plato de patatas paja trituradas, presionando suavemente para que se adhieran bien a la masa. Asegúrate de cubrir toda la superficie.

Luego, pasa la brocheta por la mezcla de panko, presionando nuevamente para crear una segunda capa crujiente. Este doble rebozado asegurará una textura exterior muy crujiente.

Calienta una cantidad generosa de aceite de girasol en una olla profunda o sartén grande a fuego medio-alto hasta que esté bien caliente (aproximadamente 170-180°C). Puedes probar la temperatura dejando caer un poco de masa; si burbujea y sube rápidamente, el aceite está listo.

Con cuidado, introduce los corn dogs rebozados en el aceite caliente. Fríe los corn dogs, girándolos ocasionalmente, hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. Esto tomará aproximadamente de 3 a 5 minutos por corn dog. Asegúrate de no sobrecargar la olla para mantener la temperatura del aceite.

Una vez fritos, retira los corn dogs del aceite y colócalos sobre papel de cocina para escurrir el exceso de grasa. Sirve inmediatamente y disfruta de su exterior crujiente y el queso derretido en el interior.
