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Remojar las judías azuki en un bol grande con abundante agua durante al menos 8 horas o toda la noche. Esto ayudará a ablandarlas y reducir el tiempo de cocción.

Escurrir las judías azuki remojadas. Colocarlas en una olla pequeña con agua fresca, cubriéndolas por al menos 5 cm por encima. Cocinar a fuego medio hasta que las judías estén muy blandas y se deshagan fácilmente al presionarlas (aproximadamente 45-60 minutos).

Transferir las judías cocidas y un poco del agua de cocción (aproximadamente 1/4 de taza) a una taza medidora o un recipiente apto para batidora. Añadir el azúcar y, opcionalmente, el extracto de vainilla. Triturar con una batidora de inmersión (o una batidora normal) hasta obtener una pasta suave y homogénea. Si es necesario, añadir un poco más de agua de cocción para alcanzar la consistencia deseada.

Verter la pasta de judía roja en un bol de cristal y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente.

Una vez fría, transferir la pasta a una manga pastelera. Sobre un plato cubierto con papel de horno, hacer pequeñas bolitas o discos de pasta de judía roja (aproximadamente 15-20 gramos cada una).

Colocar el plato con las bolitas de pasta de judía roja en el congelador y congelarlas hasta que estén completamente sólidas (aproximadamente 1-2 horas). Esto es crucial para que no se deshagan al rellenar la masa.

Mientras el relleno se congela, preparar la masa. En una cacerola pequeña, calentar 150 ml de agua con 50 g de azúcar, revolviendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Retirar del fuego.

En un bol grande, colocar la harina de arroz glutinoso. Verter gradualmente el agua azucarada caliente sobre la harina, mezclando con palillos o una cuchara de madera hasta que se forme una masa. Amasar la masa con las manos hasta que esté suave, no excesivamente pegajosa y no se rompa fácilmente. Si está muy seca, añadir un poco más de agua caliente; si está muy pegajosa, añadir un poco más de harina de arroz glutinoso.

Dividir la masa en pequeñas porciones, de aproximadamente 30-35 gramos cada una. Cubrir las bolas de masa con un paño húmedo para evitar que se sequen.

Tomar una bola de masa y aplanarla en la palma de la mano hasta formar un disco. Colocar un disco de pasta de judía roja congelada en el centro. Envolver cuidadosamente la masa alrededor del relleno, sellándola por completo y formando una bolita suave. Asegurarse de que el relleno esté bien cubierto para evitar que se escape durante la fritura.
Mojar cada bolita rellena en agua, luego rebozarla completamente en semillas de sésamo blancas. Presionar suavemente las semillas para que se adhieran bien a la masa sin deformar la bolita.

Calentar abundante aceite vegetal en una olla profunda a fuego medio. La temperatura ideal para empezar a freír es de aproximadamente 150-160°C. Es importante que el aceite no esté demasiado caliente al principio para que las bolitas se cocinen por dentro y se inflen.

Con cuidado, colocar las bolitas de sésamo en el aceite caliente, sin sobrecargar la olla. Freír, moviéndolas ocasionalmente, hasta que estén doradas e infladas. Esto puede tardar entre 8 y 12 minutos, dependiendo del tamaño y la temperatura del aceite. Si el aceite se calienta demasiado, bajar el fuego.

Una vez fritas, retirar las Jian Dui del aceite con una espumadera y colocarlas sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Servir las Jian Dui calientes. Son deliciosas recién hechas.


Remojar las judías azuki en un bol grande con abundante agua durante al menos 8 horas o toda la noche. Esto ayudará a ablandarlas y reducir el tiempo de cocción.

Escurrir las judías azuki remojadas. Colocarlas en una olla pequeña con agua fresca, cubriéndolas por al menos 5 cm por encima. Cocinar a fuego medio hasta que las judías estén muy blandas y se deshagan fácilmente al presionarlas (aproximadamente 45-60 minutos).

Transferir las judías cocidas y un poco del agua de cocción (aproximadamente 1/4 de taza) a una taza medidora o un recipiente apto para batidora. Añadir el azúcar y, opcionalmente, el extracto de vainilla. Triturar con una batidora de inmersión (o una batidora normal) hasta obtener una pasta suave y homogénea. Si es necesario, añadir un poco más de agua de cocción para alcanzar la consistencia deseada.

Verter la pasta de judía roja en un bol de cristal y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente.

Una vez fría, transferir la pasta a una manga pastelera. Sobre un plato cubierto con papel de horno, hacer pequeñas bolitas o discos de pasta de judía roja (aproximadamente 15-20 gramos cada una).

Colocar el plato con las bolitas de pasta de judía roja en el congelador y congelarlas hasta que estén completamente sólidas (aproximadamente 1-2 horas). Esto es crucial para que no se deshagan al rellenar la masa.

Mientras el relleno se congela, preparar la masa. En una cacerola pequeña, calentar 150 ml de agua con 50 g de azúcar, revolviendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Retirar del fuego.

En un bol grande, colocar la harina de arroz glutinoso. Verter gradualmente el agua azucarada caliente sobre la harina, mezclando con palillos o una cuchara de madera hasta que se forme una masa. Amasar la masa con las manos hasta que esté suave, no excesivamente pegajosa y no se rompa fácilmente. Si está muy seca, añadir un poco más de agua caliente; si está muy pegajosa, añadir un poco más de harina de arroz glutinoso.

Dividir la masa en pequeñas porciones, de aproximadamente 30-35 gramos cada una. Cubrir las bolas de masa con un paño húmedo para evitar que se sequen.

Tomar una bola de masa y aplanarla en la palma de la mano hasta formar un disco. Colocar un disco de pasta de judía roja congelada en el centro. Envolver cuidadosamente la masa alrededor del relleno, sellándola por completo y formando una bolita suave. Asegurarse de que el relleno esté bien cubierto para evitar que se escape durante la fritura.
Mojar cada bolita rellena en agua, luego rebozarla completamente en semillas de sésamo blancas. Presionar suavemente las semillas para que se adhieran bien a la masa sin deformar la bolita.

Calentar abundante aceite vegetal en una olla profunda a fuego medio. La temperatura ideal para empezar a freír es de aproximadamente 150-160°C. Es importante que el aceite no esté demasiado caliente al principio para que las bolitas se cocinen por dentro y se inflen.

Con cuidado, colocar las bolitas de sésamo en el aceite caliente, sin sobrecargar la olla. Freír, moviéndolas ocasionalmente, hasta que estén doradas e infladas. Esto puede tardar entre 8 y 12 minutos, dependiendo del tamaño y la temperatura del aceite. Si el aceite se calienta demasiado, bajar el fuego.

Una vez fritas, retirar las Jian Dui del aceite con una espumadera y colocarlas sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Servir las Jian Dui calientes. Son deliciosas recién hechas.
