Loading...

Pela las cebollas y córtalas en aros gruesos. Separa los aros individuales y resérvalos.

En un tazón grande, combina la harina, la fécula de maíz, el pimentón, la pimienta, el ajo en polvo y el polvo para hornear. Mezcla bien los ingredientes secos.

Agrega la cerveza a la mezcla de ingredientes secos y bate hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Si la masa queda muy líquida, añade más harina. Si está muy espesa, puedes agregar un poco de agua o más cerveza hasta alcanzar la consistencia deseada.

Calienta el aceite vegetal en una olla profunda o freidora a 350°F (175°C).

Sumerge cada aro de cebolla en la masa preparada, asegurándote de que quede completamente cubierto.

Fríe los aros de cebolla rebozados en el aceite caliente en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite. Fríe hasta que estén dorados y crujientes, aproximadamente 2-3 minutos por tanda.

Retira los aros de cebolla fritos del aceite con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Para la salsa de queso, coloca el queso cheddar de pote en una cacerola pequeña. Añade un chorrito de leche.

Calienta la mezcla de queso y leche a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta que el queso se derrita y alcance una consistencia suave y cremosa. Si es necesario, añade un poco más de leche para ajustar la consistencia.

Sirve los aros de cebolla crujientes inmediatamente con la salsa de queso cheddar caliente.


Pela las cebollas y córtalas en aros gruesos. Separa los aros individuales y resérvalos.

En un tazón grande, combina la harina, la fécula de maíz, el pimentón, la pimienta, el ajo en polvo y el polvo para hornear. Mezcla bien los ingredientes secos.

Agrega la cerveza a la mezcla de ingredientes secos y bate hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Si la masa queda muy líquida, añade más harina. Si está muy espesa, puedes agregar un poco de agua o más cerveza hasta alcanzar la consistencia deseada.

Calienta el aceite vegetal en una olla profunda o freidora a 350°F (175°C).

Sumerge cada aro de cebolla en la masa preparada, asegurándote de que quede completamente cubierto.

Fríe los aros de cebolla rebozados en el aceite caliente en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite. Fríe hasta que estén dorados y crujientes, aproximadamente 2-3 minutos por tanda.

Retira los aros de cebolla fritos del aceite con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Para la salsa de queso, coloca el queso cheddar de pote en una cacerola pequeña. Añade un chorrito de leche.

Calienta la mezcla de queso y leche a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta que el queso se derrita y alcance una consistencia suave y cremosa. Si es necesario, añade un poco más de leche para ajustar la consistencia.

Sirve los aros de cebolla crujientes inmediatamente con la salsa de queso cheddar caliente.
