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Pelar y rallar 1 kg de papas. Colocar las papas ralladas en una olla con agua hirviendo y cocinar hasta que estén apenas cocidas, aproximadamente 5 minutos. Escurrir y dejar enfriar completamente.

Mientras las papas cocidas se enfrían, rallar los 300 g de papas adicionales y la cebolla. Colocar las papas y la cebolla ralladas crudas en una bolsa de malla o paño limpio y exprimir con fuerza para eliminar todo el líquido posible. Este paso es crucial para la textura final.

En un bol grande, combinar las papas cocidas y enfriadas con la mezcla de papas y cebolla crudas y exprimidas. Sazonar generosamente con sal, cebolla en polvo y ajo en polvo.

Agregar 3 o 4 cucharadas de almidón de papa (o almidón de maíz) a la mezcla de papas. Mezclar todos los ingredientes a fondo hasta que estén bien combinados.

Forrar un molde para hornear o recipiente con papel de horno. Transferir la mezcla de papas al molde y presionar muy firmemente para formar un bloque compacto y denso. Cubrir el bloque de papas con otra hoja de papel de horno o film transparente.

Refrigerar el bloque de papas durante toda la noche (mínimo 8 horas) para que se asiente y se endurezca por completo.

Al día siguiente, retirar el bloque de papas endurecido del refrigerador y cortarlo en porciones del tamaño deseado, como triángulos o rectángulos.

Calentar suficiente aceite en una olla o sartén profunda a fuego medio-alto hasta que esté muy caliente (aproximadamente 175-180°C).

Freír las porciones de papa en el aceite caliente en tandas, evitando sobrecargar la sartén, hasta que estén bien doradas y crujientes por fuera. Esto tomará unos 3-5 minutos por tanda.

Retirar los bloquecitos de papa fritos del aceite y colocarlos sobre papel de cocina para escurrir el exceso de grasa. Servir inmediatamente, opcionalmente rociados con una salsa blanca y adornados con hierbas frescas.


Pelar y rallar 1 kg de papas. Colocar las papas ralladas en una olla con agua hirviendo y cocinar hasta que estén apenas cocidas, aproximadamente 5 minutos. Escurrir y dejar enfriar completamente.

Mientras las papas cocidas se enfrían, rallar los 300 g de papas adicionales y la cebolla. Colocar las papas y la cebolla ralladas crudas en una bolsa de malla o paño limpio y exprimir con fuerza para eliminar todo el líquido posible. Este paso es crucial para la textura final.

En un bol grande, combinar las papas cocidas y enfriadas con la mezcla de papas y cebolla crudas y exprimidas. Sazonar generosamente con sal, cebolla en polvo y ajo en polvo.

Agregar 3 o 4 cucharadas de almidón de papa (o almidón de maíz) a la mezcla de papas. Mezclar todos los ingredientes a fondo hasta que estén bien combinados.

Forrar un molde para hornear o recipiente con papel de horno. Transferir la mezcla de papas al molde y presionar muy firmemente para formar un bloque compacto y denso. Cubrir el bloque de papas con otra hoja de papel de horno o film transparente.

Refrigerar el bloque de papas durante toda la noche (mínimo 8 horas) para que se asiente y se endurezca por completo.

Al día siguiente, retirar el bloque de papas endurecido del refrigerador y cortarlo en porciones del tamaño deseado, como triángulos o rectángulos.

Calentar suficiente aceite en una olla o sartén profunda a fuego medio-alto hasta que esté muy caliente (aproximadamente 175-180°C).

Freír las porciones de papa en el aceite caliente en tandas, evitando sobrecargar la sartén, hasta que estén bien doradas y crujientes por fuera. Esto tomará unos 3-5 minutos por tanda.

Retirar los bloquecitos de papa fritos del aceite y colocarlos sobre papel de cocina para escurrir el exceso de grasa. Servir inmediatamente, opcionalmente rociados con una salsa blanca y adornados con hierbas frescas.
