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En una sartén grande a fuego medio, derrita la mantequilla. Añada la cebolla picada y sofría hasta que esté transparente y blanda, aproximadamente 5-7 minutos.

Agregue el jamón picado a la sartén y cocine por 2-3 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que suelte su aroma.

Incorpore la harina, revolviendo constantemente con una cuchara de madera o espátula para formar un roux. Cocine por 2 minutos para eliminar el sabor a harina cruda.

Vierta la leche tibia gradualmente, batiendo vigorosamente con un batidor de varillas para evitar grumos. Continúe batiendo hasta que la mezcla espese y se convierta en una bechamel suave y homogénea.

Sazone la bechamel con sal, pimienta y nuez moscada recién rallada. Pruebe y ajuste los condimentos si es necesario. La mezcla debe ser espesa y separarse de los lados de la sartén.

Transfiera la masa de croquetas a una fuente o bandeja poco profunda. Cubra la superficie directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Refrigere por al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que esté bien firme.

Una vez que la masa esté fría y firme, retire el papel film. Con las manos ligeramente enharinadas o humedecidas, tome porciones de la masa y déles forma de croquetas (cilíndricas u ovaladas).

Prepare tres recipientes: uno con harina, otro con los huevos batidos y otro con el pan rallado.

Pase cada croqueta primero por harina, sacudiendo el exceso. Luego, sumérjala en el huevo batido, asegurándose de que esté completamente cubierta. Finalmente, reboce generosamente en pan rallado.

Para un rebozado extra crujiente, puede pasar las croquetas por huevo batido y pan rallado una segunda vez.

Caliente el aceite vegetal en una olla profunda o freidora a 350°F (175°C).

Fría las croquetas en tandas, sin sobrecargar la olla, hasta que estén doradas y crujientes por todos lados, aproximadamente 3-4 minutos por tanda.

Retire las croquetas fritas con una espumadera y colóquelas sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Sirva las croquetas calientes. ¡Disfrute de su interior cremoso!


En una sartén grande a fuego medio, derrita la mantequilla. Añada la cebolla picada y sofría hasta que esté transparente y blanda, aproximadamente 5-7 minutos.

Agregue el jamón picado a la sartén y cocine por 2-3 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que suelte su aroma.

Incorpore la harina, revolviendo constantemente con una cuchara de madera o espátula para formar un roux. Cocine por 2 minutos para eliminar el sabor a harina cruda.

Vierta la leche tibia gradualmente, batiendo vigorosamente con un batidor de varillas para evitar grumos. Continúe batiendo hasta que la mezcla espese y se convierta en una bechamel suave y homogénea.

Sazone la bechamel con sal, pimienta y nuez moscada recién rallada. Pruebe y ajuste los condimentos si es necesario. La mezcla debe ser espesa y separarse de los lados de la sartén.

Transfiera la masa de croquetas a una fuente o bandeja poco profunda. Cubra la superficie directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Refrigere por al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que esté bien firme.

Una vez que la masa esté fría y firme, retire el papel film. Con las manos ligeramente enharinadas o humedecidas, tome porciones de la masa y déles forma de croquetas (cilíndricas u ovaladas).

Prepare tres recipientes: uno con harina, otro con los huevos batidos y otro con el pan rallado.

Pase cada croqueta primero por harina, sacudiendo el exceso. Luego, sumérjala en el huevo batido, asegurándose de que esté completamente cubierta. Finalmente, reboce generosamente en pan rallado.

Para un rebozado extra crujiente, puede pasar las croquetas por huevo batido y pan rallado una segunda vez.

Caliente el aceite vegetal en una olla profunda o freidora a 350°F (175°C).

Fría las croquetas en tandas, sin sobrecargar la olla, hasta que estén doradas y crujientes por todos lados, aproximadamente 3-4 minutos por tanda.

Retire las croquetas fritas con una espumadera y colóquelas sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Sirva las croquetas calientes. ¡Disfrute de su interior cremoso!
