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En una olla grande y de fondo grueso, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente y suave, sin que se dore, aproximadamente por 3-5 minutos.

Añade el arroz a la olla y tuesta durante 2-3 minutos, removiendo constantemente. Los granos deben volverse translúcidos en los bordes pero opacos en el centro. Este paso, la 'tostatura', es crucial para sellar el almidón.

Vierte el vino blanco seco en la olla. Remueve y cocina hasta que el alcohol se evapore por completo, lo que tomará aproximadamente 2-3 minutos. El arroz absorberá el líquido.

Comienza a añadir el caldo caliente, un cucharón a la vez. Añade el siguiente cucharón solo cuando el líquido anterior haya sido casi completamente absorbido por el arroz. Remueve constantemente, pero suavemente, para ayudar a liberar el almidón del arroz. Continúa este proceso durante unos 15-18 minutos, o hasta que el arroz esté al dente (cocido pero con un ligero centro firme).

Retira la olla del fuego. Añade la mantequilla fría en cubos y el Parmigiano Reggiano rallado. Remueve vigorosamente durante 1-2 minutos. Este paso se llama 'mantecatura' y es esencial para crear la cremosidad característica del risotto. Prueba y ajusta la sal y la pimienta si es necesario.

Cubre la olla y deja reposar el risotto durante 2-3 minutos. Esto permite que los sabores se asienten y la cremosidad se desarrolle aún más.

Sirve el risotto inmediatamente en platos hondos. Debe tener una consistencia 'all'onda', es decir, si mueves el plato, el risotto debe ondular suavemente. No debe estar seco ni demasiado líquido. Decora con un poco más de Parmigiano Reggiano si lo deseas.


En una olla grande y de fondo grueso, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente y suave, sin que se dore, aproximadamente por 3-5 minutos.

Añade el arroz a la olla y tuesta durante 2-3 minutos, removiendo constantemente. Los granos deben volverse translúcidos en los bordes pero opacos en el centro. Este paso, la 'tostatura', es crucial para sellar el almidón.

Vierte el vino blanco seco en la olla. Remueve y cocina hasta que el alcohol se evapore por completo, lo que tomará aproximadamente 2-3 minutos. El arroz absorberá el líquido.

Comienza a añadir el caldo caliente, un cucharón a la vez. Añade el siguiente cucharón solo cuando el líquido anterior haya sido casi completamente absorbido por el arroz. Remueve constantemente, pero suavemente, para ayudar a liberar el almidón del arroz. Continúa este proceso durante unos 15-18 minutos, o hasta que el arroz esté al dente (cocido pero con un ligero centro firme).

Retira la olla del fuego. Añade la mantequilla fría en cubos y el Parmigiano Reggiano rallado. Remueve vigorosamente durante 1-2 minutos. Este paso se llama 'mantecatura' y es esencial para crear la cremosidad característica del risotto. Prueba y ajusta la sal y la pimienta si es necesario.

Cubre la olla y deja reposar el risotto durante 2-3 minutos. Esto permite que los sabores se asienten y la cremosidad se desarrolle aún más.

Sirve el risotto inmediatamente en platos hondos. Debe tener una consistencia 'all'onda', es decir, si mueves el plato, el risotto debe ondular suavemente. No debe estar seco ni demasiado líquido. Decora con un poco más de Parmigiano Reggiano si lo deseas.
