Loading...

En un recipiente grande, combina 1 kg de harina de trigo todo uso, 5 g de levadura seca, 25 g de sal, 30 ml de aceite de oliva y 800 ml de agua.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que estén completamente integrados. Luego, realiza algunos pliegues en la masa dentro del recipiente.

Cubre el recipiente con una tapa o papel film y deja reposar la masa durante 20 minutos a temperatura ambiente. Este reposo ayuda a que la masa se desarrolle sin mucho esfuerzo.

Pasados los 20 minutos, destapa la masa y realiza algunos pliegues más.

Cubre la masa nuevamente y colócala en el refrigerador para que fermente en frío durante 24 horas. Este paso es crucial para desarrollar el sabor y la textura.

Después de 24 horas, transfiere la masa bien fermentada a una superficie limpia y ligeramente enharinada. Divide la masa en 10 porciones iguales, cada una de aproximadamente 170 gramos.

Para cada porción de 170 g de masa, realiza algunos pliegues para darle forma de una pequeña bola.

Engrasa ligeramente los 10 moldes individuales de papel de aluminio (de 10 x 15 cm cada uno) con aceite de oliva.

Coloca una porción de masa con forma en cada molde engrasado.

Cubre los moldes (por ejemplo, con papel film) y déjalos reposar a temperatura ambiente durante 2 a 3 horas, permitiendo que la masa duplique su tamaño.

Una vez que la masa haya levado, rocía generosamente aceite de oliva sobre la parte superior de cada focaccia. Con las yemas de los dedos, presiona la masa para crear los característicos hoyuelos.

Añade tus toppings deseados a cada focaccia. Puedes usar pesto verde, aceitunas moradas, tomates cherry, romero, cebolla roja, champiñones o queso parmesano rallado, según tu preferencia.

Coloca las focaccias en una bandeja para hornear. Hornea en un horno precalentado con calor arriba y abajo a 250°C hasta que estén bien doradas y crujientes. El tiempo de cocción puede variar, pero generalmente es de 15 a 25 minutos.

Una vez horneadas, retira las focaccias del horno. Están listas para disfrutar, perfectas para compartir o vender.


En un recipiente grande, combina 1 kg de harina de trigo todo uso, 5 g de levadura seca, 25 g de sal, 30 ml de aceite de oliva y 800 ml de agua.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que estén completamente integrados. Luego, realiza algunos pliegues en la masa dentro del recipiente.

Cubre el recipiente con una tapa o papel film y deja reposar la masa durante 20 minutos a temperatura ambiente. Este reposo ayuda a que la masa se desarrolle sin mucho esfuerzo.

Pasados los 20 minutos, destapa la masa y realiza algunos pliegues más.

Cubre la masa nuevamente y colócala en el refrigerador para que fermente en frío durante 24 horas. Este paso es crucial para desarrollar el sabor y la textura.

Después de 24 horas, transfiere la masa bien fermentada a una superficie limpia y ligeramente enharinada. Divide la masa en 10 porciones iguales, cada una de aproximadamente 170 gramos.

Para cada porción de 170 g de masa, realiza algunos pliegues para darle forma de una pequeña bola.

Engrasa ligeramente los 10 moldes individuales de papel de aluminio (de 10 x 15 cm cada uno) con aceite de oliva.

Coloca una porción de masa con forma en cada molde engrasado.

Cubre los moldes (por ejemplo, con papel film) y déjalos reposar a temperatura ambiente durante 2 a 3 horas, permitiendo que la masa duplique su tamaño.

Una vez que la masa haya levado, rocía generosamente aceite de oliva sobre la parte superior de cada focaccia. Con las yemas de los dedos, presiona la masa para crear los característicos hoyuelos.

Añade tus toppings deseados a cada focaccia. Puedes usar pesto verde, aceitunas moradas, tomates cherry, romero, cebolla roja, champiñones o queso parmesano rallado, según tu preferencia.

Coloca las focaccias en una bandeja para hornear. Hornea en un horno precalentado con calor arriba y abajo a 250°C hasta que estén bien doradas y crujientes. El tiempo de cocción puede variar, pero generalmente es de 15 a 25 minutos.

Una vez horneadas, retira las focaccias del horno. Están listas para disfrutar, perfectas para compartir o vender.
