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Precalienta el horno a 180°C. Prepara el repollo cortando la cabeza en aproximadamente cuatro gajos, pasando por el centro para asegurar que cada gajo tenga parte del tallo y se mantenga unido.

Espolvorea sal sobre los gajos de repollo por todos lados. Calienta una sartén grande apta para horno a fuego medio-alto y añade 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Coloca los gajos de repollo con el lado cortado hacia abajo en la sartén caliente. Sofríe hasta que estén bien dorados y caramelizados por un lado, usando unas pinzas para voltearlos si es necesario para asegurar un buen sellado.

Una vez sellados, transfiere la sartén con los gajos de repollo al horno precalentado. Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que el repollo esté tierno y profundamente caramelizado. El proceso de horneado concentrará los azúcares naturales y degradará los compuestos amargos, resultando en un sabor más dulce y menos amargo.

Mientras el repollo se hornea, prepara la cobertura crujiente. Calienta una sartén pequeña a fuego medio. Añade el pan rallado Panko, el ajo picado y un chorrito de aceite de oliva. Cocina, removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que el pan rallado esté dorado y tostado.

Transfiere la mezcla de pan rallado tostado a un bol pequeño. Añade el perejil picado y mezcla bien.

Prepara la salsa de mantequilla dorada. En una sartén pequeña, derrite la mantequilla a fuego medio. Continúa cocinando, removiendo ocasionalmente, hasta que la mantequilla empiece a espumar y los sólidos de la leche se doren y se asienten en el fondo, adquiriendo un color ámbar y un aroma a nuez (beurre noisette). Ten cuidado de que no se queme.

Una vez que el repollo esté listo, retíralo del horno y colócalo en un plato de servir. Rocía generosamente la salsa de mantequilla dorada sobre el repollo asado.

Finalmente, espolvorea la cobertura crujiente de pan rallado y perejil sobre el repollo. Sirve inmediatamente y disfruta de este delicioso y sorprendente plato.


Precalienta el horno a 180°C. Prepara el repollo cortando la cabeza en aproximadamente cuatro gajos, pasando por el centro para asegurar que cada gajo tenga parte del tallo y se mantenga unido.

Espolvorea sal sobre los gajos de repollo por todos lados. Calienta una sartén grande apta para horno a fuego medio-alto y añade 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Coloca los gajos de repollo con el lado cortado hacia abajo en la sartén caliente. Sofríe hasta que estén bien dorados y caramelizados por un lado, usando unas pinzas para voltearlos si es necesario para asegurar un buen sellado.

Una vez sellados, transfiere la sartén con los gajos de repollo al horno precalentado. Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que el repollo esté tierno y profundamente caramelizado. El proceso de horneado concentrará los azúcares naturales y degradará los compuestos amargos, resultando en un sabor más dulce y menos amargo.

Mientras el repollo se hornea, prepara la cobertura crujiente. Calienta una sartén pequeña a fuego medio. Añade el pan rallado Panko, el ajo picado y un chorrito de aceite de oliva. Cocina, removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que el pan rallado esté dorado y tostado.

Transfiere la mezcla de pan rallado tostado a un bol pequeño. Añade el perejil picado y mezcla bien.

Prepara la salsa de mantequilla dorada. En una sartén pequeña, derrite la mantequilla a fuego medio. Continúa cocinando, removiendo ocasionalmente, hasta que la mantequilla empiece a espumar y los sólidos de la leche se doren y se asienten en el fondo, adquiriendo un color ámbar y un aroma a nuez (beurre noisette). Ten cuidado de que no se queme.

Una vez que el repollo esté listo, retíralo del horno y colócalo en un plato de servir. Rocía generosamente la salsa de mantequilla dorada sobre el repollo asado.

Finalmente, espolvorea la cobertura crujiente de pan rallado y perejil sobre el repollo. Sirve inmediatamente y disfruta de este delicioso y sorprendente plato.
