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Asegúrate de que tu masa madre esté activa. Después de 10 horas de refresco, debe haber duplicado su tamaño, estar llena de aire y tener un aroma ligeramente ácido, pero no excesivo. Su textura debe ser similar a la de un mousse, sin exceso de agua.

Reserva aproximadamente 15 gramos (alrededor de una cucharada) de la masa madre activa en un recipiente limpio y guárdala en el refrigerador para futuros usos. Esta pequeña cantidad te permitirá seguir haciendo pan indefinidamente.

En un bol grande, combina los 500 gramos de harina integral, los 375 gramos de agua y los 100 gramos de masa madre activa.

Añade los 10 gramos de sal a la mezcla. Con las manos, integra bien todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.

Cubre el bol con papel film o un paño húmedo y deja reposar la masa durante 20 minutos a temperatura ambiente. Este es el primer reposo.

Después del primer reposo, retira la masa del bol y colócala sobre una superficie limpia (como una mesa). Realiza varios pliegues para desarrollar la estructura del gluten. Ten en cuenta que la masa integral no se volverá tan lisa como la masa de harina blanca.

Vuelve a colocar la masa en el bol y déjala reposar brevemente (unos 10-15 minutos). Luego, sobre la mesa, dale tensión a la masa y moldéala en una forma alargada adecuada para un molde de pan.

Engrasa un molde para pan con un poco de aceite para evitar que se pegue.

Coloca la masa moldeada dentro del molde de pan engrasado. Deja que fermente (leude) a temperatura ambiente durante aproximadamente 3 horas, o hasta que haya casi duplicado su tamaño. Si usas un molde con tapa, la masa debería subir hasta llenarlo.

Precalienta el horno a 220°C (425°F) con el molde de pan dentro si es apto para horno, o precalienta el horno con una bandeja para hornear. Una vez precalentado, coloca el molde con la masa en el horno. Hornea con la tapa puesta durante los primeros 30 minutos, luego retira la tapa y hornea por 15-20 minutos adicionales, o hasta que el pan esté dorado y cocido por dentro. Si no tienes un molde con tapa, puedes crear vapor en el horno colocando una bandeja con agua hirviendo en la parte inferior del horno durante los primeros minutos de cocción.

Una vez horneado, retira el pan del molde y déjalo enfriar completamente sobre una rejilla durante un par de horas antes de cortarlo. Esto es crucial para que la miga se asiente y el pan conserve su textura.

Corta el pan en rebanadas y disfruta de su interior hermoso, saciante, nutritivo y lleno de sabor.


Asegúrate de que tu masa madre esté activa. Después de 10 horas de refresco, debe haber duplicado su tamaño, estar llena de aire y tener un aroma ligeramente ácido, pero no excesivo. Su textura debe ser similar a la de un mousse, sin exceso de agua.

Reserva aproximadamente 15 gramos (alrededor de una cucharada) de la masa madre activa en un recipiente limpio y guárdala en el refrigerador para futuros usos. Esta pequeña cantidad te permitirá seguir haciendo pan indefinidamente.

En un bol grande, combina los 500 gramos de harina integral, los 375 gramos de agua y los 100 gramos de masa madre activa.

Añade los 10 gramos de sal a la mezcla. Con las manos, integra bien todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.

Cubre el bol con papel film o un paño húmedo y deja reposar la masa durante 20 minutos a temperatura ambiente. Este es el primer reposo.

Después del primer reposo, retira la masa del bol y colócala sobre una superficie limpia (como una mesa). Realiza varios pliegues para desarrollar la estructura del gluten. Ten en cuenta que la masa integral no se volverá tan lisa como la masa de harina blanca.

Vuelve a colocar la masa en el bol y déjala reposar brevemente (unos 10-15 minutos). Luego, sobre la mesa, dale tensión a la masa y moldéala en una forma alargada adecuada para un molde de pan.

Engrasa un molde para pan con un poco de aceite para evitar que se pegue.

Coloca la masa moldeada dentro del molde de pan engrasado. Deja que fermente (leude) a temperatura ambiente durante aproximadamente 3 horas, o hasta que haya casi duplicado su tamaño. Si usas un molde con tapa, la masa debería subir hasta llenarlo.

Precalienta el horno a 220°C (425°F) con el molde de pan dentro si es apto para horno, o precalienta el horno con una bandeja para hornear. Una vez precalentado, coloca el molde con la masa en el horno. Hornea con la tapa puesta durante los primeros 30 minutos, luego retira la tapa y hornea por 15-20 minutos adicionales, o hasta que el pan esté dorado y cocido por dentro. Si no tienes un molde con tapa, puedes crear vapor en el horno colocando una bandeja con agua hirviendo en la parte inferior del horno durante los primeros minutos de cocción.

Una vez horneado, retira el pan del molde y déjalo enfriar completamente sobre una rejilla durante un par de horas antes de cortarlo. Esto es crucial para que la miga se asiente y el pan conserve su textura.

Corta el pan en rebanadas y disfruta de su interior hermoso, saciante, nutritivo y lleno de sabor.
