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En un bol grande, combina los 125 g de mantequilla en pomada (muy blandita) con los 125 g de azúcar. Mezcla bien con una varilla hasta obtener una crema suave y homogénea.

Incorpora los 2 huevos a la mezcla de mantequilla y azúcar, uno a uno, batiendo bien después de cada adición hasta que estén completamente integrados.

Añade la ralladura de 2 naranjas y el zumo de 1 naranja a la mezcla. Bate de nuevo hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.

Tamiza los 125 g de harina junto con 1 cucharada de levadura en polvo (Royal) directamente sobre los ingredientes húmedos, utilizando un colador o tamiz.

Mezcla todos los ingredientes suavemente hasta que estén bien combinados y se forme una masa lisa y uniforme. Evita batir en exceso para no desarrollar el gluten de la harina.

Vierte la masa en un molde redondo para hornear (aproximadamente 18-20 cm de diámetro) previamente engrasado (por ejemplo, con mantequilla) y forrado con papel de horno en la base.

Precalienta el horno a 175°C. Hornea el bizcocho durante aproximadamente 20 a 30 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.

Una vez horneado, retira el bizcocho del horno. Mientras aún está caliente, pincha toda la superficie con un palillo de madera o brocheta para crear pequeños orificios.

Vierte el zumo de 1 naranja sobre el bizcocho caliente, permitiendo que se empape bien en los orificios. Deja enfriar el bizcocho completamente en el molde sobre una rejilla.

Mientras el bizcocho se enfría, prepara el glaseado. En un bol aparte, coloca el azúcar glas. Añade gradualmente el zumo de 1 naranja, mezclando con una cuchara hasta obtener una consistencia ligeramente espesa y cremosa. Si es necesario, tamiza y añade más azúcar glas para alcanzar el espesor deseado.

Una vez que el bizcocho se haya enfriado por completo (esto puede tardar al menos 1 hora), desmóldalo. Con una manga pastelera o una espátula, extiende el glaseado de naranja de manera uniforme sobre toda la superficie superior del bizcocho.

Deja que el glaseado se asiente un poco antes de cortar y servir el bizcocho. ¡Disfruta!


En un bol grande, combina los 125 g de mantequilla en pomada (muy blandita) con los 125 g de azúcar. Mezcla bien con una varilla hasta obtener una crema suave y homogénea.

Incorpora los 2 huevos a la mezcla de mantequilla y azúcar, uno a uno, batiendo bien después de cada adición hasta que estén completamente integrados.

Añade la ralladura de 2 naranjas y el zumo de 1 naranja a la mezcla. Bate de nuevo hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.

Tamiza los 125 g de harina junto con 1 cucharada de levadura en polvo (Royal) directamente sobre los ingredientes húmedos, utilizando un colador o tamiz.

Mezcla todos los ingredientes suavemente hasta que estén bien combinados y se forme una masa lisa y uniforme. Evita batir en exceso para no desarrollar el gluten de la harina.

Vierte la masa en un molde redondo para hornear (aproximadamente 18-20 cm de diámetro) previamente engrasado (por ejemplo, con mantequilla) y forrado con papel de horno en la base.

Precalienta el horno a 175°C. Hornea el bizcocho durante aproximadamente 20 a 30 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.

Una vez horneado, retira el bizcocho del horno. Mientras aún está caliente, pincha toda la superficie con un palillo de madera o brocheta para crear pequeños orificios.

Vierte el zumo de 1 naranja sobre el bizcocho caliente, permitiendo que se empape bien en los orificios. Deja enfriar el bizcocho completamente en el molde sobre una rejilla.

Mientras el bizcocho se enfría, prepara el glaseado. En un bol aparte, coloca el azúcar glas. Añade gradualmente el zumo de 1 naranja, mezclando con una cuchara hasta obtener una consistencia ligeramente espesa y cremosa. Si es necesario, tamiza y añade más azúcar glas para alcanzar el espesor deseado.

Una vez que el bizcocho se haya enfriado por completo (esto puede tardar al menos 1 hora), desmóldalo. Con una manga pastelera o una espátula, extiende el glaseado de naranja de manera uniforme sobre toda la superficie superior del bizcocho.

Deja que el glaseado se asiente un poco antes de cortar y servir el bizcocho. ¡Disfruta!
