Loading...
Prepara el buttermilk casero: En un recipiente pequeño, mezcla los 70 ml de leche con los 15 ml de vinagre blanco. Deja reposar durante unos minutos hasta que la leche se corte y adquiera una textura similar al buttermilk.

En un bol grande, combina el yogur estilo griego, el huevo, la sal, el ajo en polvo, el pimentón y la cebolla en polvo. Vierte el buttermilk casero preparado en el bol con los demás ingredientes del marinado. Bate bien todos los ingredientes hasta que estén completamente integrados.

Sumerge las piezas de pollo (contramuslos y solomillos son ideales) en el marinado, asegurándote de que cada pieza quede completamente cubierta. Cubre el bol con papel film y refrigera por un mínimo de 2 horas. Para obtener los mejores resultados, marina el pollo durante toda la noche.

Prepara la estación de rebozado: Coloca una cantidad generosa de harina de trigo en un bol o plato hondo separado.

Retira una pieza de pollo del marinado y pásala directamente por la harina. Presiona firmemente el pollo contra la harina para asegurar que se adhiera bien. Sacude suavemente la pieza de pollo para crear pequeños picos o crestas en el rebozado de harina, lo cual es clave para una textura supercrujiente.

Calienta abundante aceite vegetal suave (como aceite de girasol) en una olla profunda o freidora a fuego medio-alto. El aceite debe estar muy caliente, pero sin que llegue a humear. La temperatura ideal es alrededor de 170-175°C.

Con cuidado, sumerge las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente. Fríe el pollo hasta que parezca cocido pero aún esté pálido, sin dorarse. Esto es una cocción parcial.

Retira el pollo del fuego directo y déjalo reposar en el aceite caliente fuera de la fuente de calor durante unos minutos. Esto ayuda a que el pollo se cocine por dentro sin que el exterior se dore demasiado rápido.

Vuelve a colocar el pollo en el fuego y continúa friéndolo hasta que adquiera un hermoso color dorado y una textura crujiente. La temperatura ideal para este segundo ciclo de fritura es de 180-185°C.

Una vez frito, retira el pollo del aceite y colócalo sobre una rejilla para escurrir el exceso de aceite y evitar que el rebozado se humedezca. Si no tienes rejilla, usa papel absorbente, pero no dejes el pollo reposando sobre él por mucho tiempo para que no se ablande la corteza.

Inmediatamente después de freír, sazona el pollo caliente con tus especias favoritas, como la mezcla Cajún.

Prepara el buttermilk casero: En un recipiente pequeño, mezcla los 70 ml de leche con los 15 ml de vinagre blanco. Deja reposar durante unos minutos hasta que la leche se corte y adquiera una textura similar al buttermilk.

En un bol grande, combina el yogur estilo griego, el huevo, la sal, el ajo en polvo, el pimentón y la cebolla en polvo. Vierte el buttermilk casero preparado en el bol con los demás ingredientes del marinado. Bate bien todos los ingredientes hasta que estén completamente integrados.

Sumerge las piezas de pollo (contramuslos y solomillos son ideales) en el marinado, asegurándote de que cada pieza quede completamente cubierta. Cubre el bol con papel film y refrigera por un mínimo de 2 horas. Para obtener los mejores resultados, marina el pollo durante toda la noche.

Prepara la estación de rebozado: Coloca una cantidad generosa de harina de trigo en un bol o plato hondo separado.

Retira una pieza de pollo del marinado y pásala directamente por la harina. Presiona firmemente el pollo contra la harina para asegurar que se adhiera bien. Sacude suavemente la pieza de pollo para crear pequeños picos o crestas en el rebozado de harina, lo cual es clave para una textura supercrujiente.

Calienta abundante aceite vegetal suave (como aceite de girasol) en una olla profunda o freidora a fuego medio-alto. El aceite debe estar muy caliente, pero sin que llegue a humear. La temperatura ideal es alrededor de 170-175°C.

Con cuidado, sumerge las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente. Fríe el pollo hasta que parezca cocido pero aún esté pálido, sin dorarse. Esto es una cocción parcial.

Retira el pollo del fuego directo y déjalo reposar en el aceite caliente fuera de la fuente de calor durante unos minutos. Esto ayuda a que el pollo se cocine por dentro sin que el exterior se dore demasiado rápido.

Vuelve a colocar el pollo en el fuego y continúa friéndolo hasta que adquiera un hermoso color dorado y una textura crujiente. La temperatura ideal para este segundo ciclo de fritura es de 180-185°C.

Una vez frito, retira el pollo del aceite y colócalo sobre una rejilla para escurrir el exceso de aceite y evitar que el rebozado se humedezca. Si no tienes rejilla, usa papel absorbente, pero no dejes el pollo reposando sobre él por mucho tiempo para que no se ablande la corteza.

Inmediatamente después de freír, sazona el pollo caliente con tus especias favoritas, como la mezcla Cajún.
