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En un bol grande, combina la harina, el agua tibia, la mantequilla derretida, la sal y el azúcar. Mezcla bien hasta que se forme una masa. Amasa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 5 a 7 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. Forma una bola con la masa.

Cubre el bol con un paño húmedo o papel film y deja reposar la masa a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. Esto permitirá que la masa se relaje y sea más fácil de trabajar.

Mientras la masa reposa, prepara el relleno. En una sartén grande, derrite 30g de mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente y suave, aproximadamente 5 minutos.

Agrega la carne picada a la sartén con la cebolla. Cocina, desmenuzando la carne con una cuchara, hasta que esté completamente dorada y cocida. Escurre el exceso de grasa si es necesario.

Sazona la carne cocida con orégano, pimentón, ajo en polvo, sazonador de carne y sal al gusto. Mezcla bien y cocina por 1-2 minutos más para que los sabores se integren. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.

Prepara la salsa blanca: En una cacerola pequeña, derrite 30g de mantequilla a fuego medio. Agrega la harina y cocina, revolviendo constantemente, durante 1-2 minutos para formar un roux. Poco a poco, incorpora la leche tibia, batiendo vigorosamente para evitar grumos. Cocina a fuego lento, revolviendo, hasta que la salsa espese. Sazona con nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Retira del fuego.

Una vez que la masa haya reposado, divídela en porciones iguales para formar bolas pequeñas, del tamaño de una pelota de golf. En un recipiente, vierte un poco de la mantequilla extra derretida y coloca las bolas de masa, cubriéndolas con más mantequilla para evitar que se sequen y para ayudar a estirarlas.

Toma una bola de masa y, sobre una superficie ligeramente engrasada o con papel film, estírala muy finamente con las manos o un rodillo hasta que quede casi transparente. La idea es que sea lo más delgada posible. Corta la masa estirada por la mitad.

En una de las mitades de masa, coloca una porción del relleno de carne y una cantidad generosa de mozzarella rallada en un extremo. Dobla la masa sobre el relleno para formar un triángulo, sellando bien los bordes para que no se escape el relleno. Repite este proceso con el resto de la masa y el relleno.

Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-alto. Coloca los triángulos turcos en la sartén caliente sin añadir aceite adicional (la mantequilla en la masa ya ayudará a que no se peguen).

Cocina los triángulos durante 3-5 minutos por cada lado, o hasta que estén dorados, crujientes y el queso se haya derretido. Voltéalos con cuidado para asegurar una cocción uniforme. Sirve inmediatamente acompañados de la salsa blanca.


En un bol grande, combina la harina, el agua tibia, la mantequilla derretida, la sal y el azúcar. Mezcla bien hasta que se forme una masa. Amasa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 5 a 7 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. Forma una bola con la masa.

Cubre el bol con un paño húmedo o papel film y deja reposar la masa a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. Esto permitirá que la masa se relaje y sea más fácil de trabajar.

Mientras la masa reposa, prepara el relleno. En una sartén grande, derrite 30g de mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente y suave, aproximadamente 5 minutos.

Agrega la carne picada a la sartén con la cebolla. Cocina, desmenuzando la carne con una cuchara, hasta que esté completamente dorada y cocida. Escurre el exceso de grasa si es necesario.

Sazona la carne cocida con orégano, pimentón, ajo en polvo, sazonador de carne y sal al gusto. Mezcla bien y cocina por 1-2 minutos más para que los sabores se integren. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.

Prepara la salsa blanca: En una cacerola pequeña, derrite 30g de mantequilla a fuego medio. Agrega la harina y cocina, revolviendo constantemente, durante 1-2 minutos para formar un roux. Poco a poco, incorpora la leche tibia, batiendo vigorosamente para evitar grumos. Cocina a fuego lento, revolviendo, hasta que la salsa espese. Sazona con nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Retira del fuego.

Una vez que la masa haya reposado, divídela en porciones iguales para formar bolas pequeñas, del tamaño de una pelota de golf. En un recipiente, vierte un poco de la mantequilla extra derretida y coloca las bolas de masa, cubriéndolas con más mantequilla para evitar que se sequen y para ayudar a estirarlas.

Toma una bola de masa y, sobre una superficie ligeramente engrasada o con papel film, estírala muy finamente con las manos o un rodillo hasta que quede casi transparente. La idea es que sea lo más delgada posible. Corta la masa estirada por la mitad.

En una de las mitades de masa, coloca una porción del relleno de carne y una cantidad generosa de mozzarella rallada en un extremo. Dobla la masa sobre el relleno para formar un triángulo, sellando bien los bordes para que no se escape el relleno. Repite este proceso con el resto de la masa y el relleno.

Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-alto. Coloca los triángulos turcos en la sartén caliente sin añadir aceite adicional (la mantequilla en la masa ya ayudará a que no se peguen).

Cocina los triángulos durante 3-5 minutos por cada lado, o hasta que estén dorados, crujientes y el queso se haya derretido. Voltéalos con cuidado para asegurar una cocción uniforme. Sirve inmediatamente acompañados de la salsa blanca.
