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En un bol grande, combine la harina de fuerza, el azúcar y la sal.

Añada la ralladura de naranja directamente al bol. Incorpore la miel, el brandy (o ron), la leche entera, la esencia de vainilla y los huevos. Mezcle a mano hasta obtener una masa tosca y ligeramente cohesionada.

Agregue la levadura fresca (o la levadura seca activada) a la masa y continúe mezclando a mano hasta que la levadura esté bien incorporada.

Transfiera la masa a una superficie ligeramente enharinada. Amase vigorosamente a mano. Al principio será muy pegajosa, pero con el amasado continuo se volverá más elástica.

Aplane ligeramente la masa e incorpore la mantequilla a temperatura ambiente, cortada en cubos. Doble la masa sobre la mantequilla y continúe amasando hasta que la mantequilla esté completamente integrada y la masa se vuelva suave, lisa y elástica.

Forme una bola con la masa. Colóquela en un bol limpio, cubra herméticamente con papel film y refrigere durante la noche para una fermentación en frío óptima.

Una vez que la masa haya fermentado y duplicado su volumen, desgasifíquela suavemente. Transfiérala a la encimera y extiéndala en una lámina uniforme.

Corte la masa extendida en triángulos. Tome un triángulo, enróllelo en una pequeña bola y luego use un rodillo para aplanarlo y estirarlo en una forma alargada. Enrolle la masa firmemente desde el extremo más ancho, girándola a medida que avanza, para formar una especie de 'croissant' o forma retorcida. Repita con el resto de la masa.

Coloque los bollos formados en una bandeja para hornear forrada con papel de horno. Déjelos levar en un lugar cálido hasta que tripliquen su volumen.

Precaliente el horno a 180°C (350°F). Una vez levados, pincele la parte superior de cada bollo con una 'crema de huevo' (huevo batido). Hornee hasta que estén dorados.

Para la cobertura, funda el chocolate negro de cobertura al baño maría o en el microondas. Añada el aceite neutro y mezcle bien hasta obtener una mezcla homogénea.

Una vez que los bollos horneados se hayan enfriado, haga un corte a lo largo de la parte superior de cada bollo. Rellene generosamente el interior de cada bollo con la crema de chocolate (receta de la crema no incluida en la descripción original).

Coloque los bollos rellenos sobre una rejilla con una bandeja debajo para recoger el exceso. Vierta la cobertura de chocolate aún caliente sobre cada bollo, asegurándose de que queden completamente cubiertos para obtener una capa fina y uniforme.

Refrigere los bollos cubiertos durante 30 minutos hasta que la cobertura de chocolate esté sólida.

Una vez que la cobertura oscura esté sólida, funda un poco de chocolate blanco. Con una manga pastelera, dibuje líneas finas de chocolate blanco fundido sobre la parte superior de los bollos para decorar.


En un bol grande, combine la harina de fuerza, el azúcar y la sal.

Añada la ralladura de naranja directamente al bol. Incorpore la miel, el brandy (o ron), la leche entera, la esencia de vainilla y los huevos. Mezcle a mano hasta obtener una masa tosca y ligeramente cohesionada.

Agregue la levadura fresca (o la levadura seca activada) a la masa y continúe mezclando a mano hasta que la levadura esté bien incorporada.

Transfiera la masa a una superficie ligeramente enharinada. Amase vigorosamente a mano. Al principio será muy pegajosa, pero con el amasado continuo se volverá más elástica.

Aplane ligeramente la masa e incorpore la mantequilla a temperatura ambiente, cortada en cubos. Doble la masa sobre la mantequilla y continúe amasando hasta que la mantequilla esté completamente integrada y la masa se vuelva suave, lisa y elástica.

Forme una bola con la masa. Colóquela en un bol limpio, cubra herméticamente con papel film y refrigere durante la noche para una fermentación en frío óptima.

Una vez que la masa haya fermentado y duplicado su volumen, desgasifíquela suavemente. Transfiérala a la encimera y extiéndala en una lámina uniforme.

Corte la masa extendida en triángulos. Tome un triángulo, enróllelo en una pequeña bola y luego use un rodillo para aplanarlo y estirarlo en una forma alargada. Enrolle la masa firmemente desde el extremo más ancho, girándola a medida que avanza, para formar una especie de 'croissant' o forma retorcida. Repita con el resto de la masa.

Coloque los bollos formados en una bandeja para hornear forrada con papel de horno. Déjelos levar en un lugar cálido hasta que tripliquen su volumen.

Precaliente el horno a 180°C (350°F). Una vez levados, pincele la parte superior de cada bollo con una 'crema de huevo' (huevo batido). Hornee hasta que estén dorados.

Para la cobertura, funda el chocolate negro de cobertura al baño maría o en el microondas. Añada el aceite neutro y mezcle bien hasta obtener una mezcla homogénea.

Una vez que los bollos horneados se hayan enfriado, haga un corte a lo largo de la parte superior de cada bollo. Rellene generosamente el interior de cada bollo con la crema de chocolate (receta de la crema no incluida en la descripción original).

Coloque los bollos rellenos sobre una rejilla con una bandeja debajo para recoger el exceso. Vierta la cobertura de chocolate aún caliente sobre cada bollo, asegurándose de que queden completamente cubiertos para obtener una capa fina y uniforme.

Refrigere los bollos cubiertos durante 30 minutos hasta que la cobertura de chocolate esté sólida.

Una vez que la cobertura oscura esté sólida, funda un poco de chocolate blanco. Con una manga pastelera, dibuje líneas finas de chocolate blanco fundido sobre la parte superior de los bollos para decorar.
