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Triturar las galletas. Colocar las galletas en un procesador de alimentos (como una Thermomix) y triturarlas hasta obtener un polvo fino. Reservar.

Montar la nata. Colocar la mariposa en el vaso de la Thermomix. Añadir los 500 g de nata para montar. Montar la nata durante un minuto, en intervalos de 15 segundos. La nata debe quedar bastante líquida, ya que espesará en el frigorífico. Si se hace manualmente, batir la nata hasta que esté semimontada.

Mezclar la nata con la leche condensada. Añadir los 250 g de leche condensada a la nata semimontada y mezclar suavemente hasta que se integren bien. Si se usa Thermomix, mezclar a velocidad baja hasta combinar.

Montar el postre. En vasos individuales o en una fuente grande, alternar capas. Empezar con una capa de galletas trituradas, seguida de una capa de la mezcla de nata y leche condensada. Repetir las capas, terminando con una capa de galletas trituradas. Opcionalmente, rociar un poco más de leche condensada por encima de la última capa.

Refrigerar. Llevar el postre al frigorífico y dejar enfriar durante un mínimo de 12 horas antes de servir para que adquiera la consistencia adecuada.


Triturar las galletas. Colocar las galletas en un procesador de alimentos (como una Thermomix) y triturarlas hasta obtener un polvo fino. Reservar.

Montar la nata. Colocar la mariposa en el vaso de la Thermomix. Añadir los 500 g de nata para montar. Montar la nata durante un minuto, en intervalos de 15 segundos. La nata debe quedar bastante líquida, ya que espesará en el frigorífico. Si se hace manualmente, batir la nata hasta que esté semimontada.

Mezclar la nata con la leche condensada. Añadir los 250 g de leche condensada a la nata semimontada y mezclar suavemente hasta que se integren bien. Si se usa Thermomix, mezclar a velocidad baja hasta combinar.

Montar el postre. En vasos individuales o en una fuente grande, alternar capas. Empezar con una capa de galletas trituradas, seguida de una capa de la mezcla de nata y leche condensada. Repetir las capas, terminando con una capa de galletas trituradas. Opcionalmente, rociar un poco más de leche condensada por encima de la última capa.

Refrigerar. Llevar el postre al frigorífico y dejar enfriar durante un mínimo de 12 horas antes de servir para que adquiera la consistencia adecuada.
