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En una superficie limpia o un bol grande, vierte los 300 gramos de queso sardo rallado. Alrededor del queso, agrega el 1 kilogramo de fécula de mandioca, formando un montículo con un hueco en el centro.

En el hueco central, añade los 4 huevos, los 200 gramos de manteca pomada, los 300 gramos de leche y la pizca de sal.

Comienza a unir todos los ingredientes con las manos, mezclándolos a fondo hasta obtener una masa uniforme y suave. Amasa hasta que no queden grumos y la masa sea homogénea.

Toma porciones de la masa y forma cilindros largos y delgados. Luego, corta estos cilindros en trozos pequeños, del tamaño de un bocado.

Con cada trozo pequeño de masa, rueda entre las palmas de tus manos para formar bolitas. Deben ser aproximadamente del tamaño de un pulgar, ya que crecerán durante la cocción.

En una olla profunda o sartén grande, calienta abundante aceite vegetal a fuego medio-alto hasta que esté muy caliente (aproximadamente 175-180°C). Puedes probar si está listo introduciendo un pequeño trozo de masa; si burbujea inmediatamente, el aceite está a la temperatura correcta.

Con cuidado, introduce las bolitas de chipa en el aceite caliente, sin sobrecargar la olla para evitar que baje la temperatura del aceite. Fríe los chipa hasta que estén dorados y se hayan inflado, lo que tomará menos de 5 minutos por tanda.

Retira los chipa fritos del aceite caliente con una espumadera y colócalos sobre un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Sirve los chipa calientes. Disfrútalos solos o acompañados de tu bebida favorita.


En una superficie limpia o un bol grande, vierte los 300 gramos de queso sardo rallado. Alrededor del queso, agrega el 1 kilogramo de fécula de mandioca, formando un montículo con un hueco en el centro.

En el hueco central, añade los 4 huevos, los 200 gramos de manteca pomada, los 300 gramos de leche y la pizca de sal.

Comienza a unir todos los ingredientes con las manos, mezclándolos a fondo hasta obtener una masa uniforme y suave. Amasa hasta que no queden grumos y la masa sea homogénea.

Toma porciones de la masa y forma cilindros largos y delgados. Luego, corta estos cilindros en trozos pequeños, del tamaño de un bocado.

Con cada trozo pequeño de masa, rueda entre las palmas de tus manos para formar bolitas. Deben ser aproximadamente del tamaño de un pulgar, ya que crecerán durante la cocción.

En una olla profunda o sartén grande, calienta abundante aceite vegetal a fuego medio-alto hasta que esté muy caliente (aproximadamente 175-180°C). Puedes probar si está listo introduciendo un pequeño trozo de masa; si burbujea inmediatamente, el aceite está a la temperatura correcta.

Con cuidado, introduce las bolitas de chipa en el aceite caliente, sin sobrecargar la olla para evitar que baje la temperatura del aceite. Fríe los chipa hasta que estén dorados y se hayan inflado, lo que tomará menos de 5 minutos por tanda.

Retira los chipa fritos del aceite caliente con una espumadera y colócalos sobre un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Sirve los chipa calientes. Disfrútalos solos o acompañados de tu bebida favorita.
