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En una olla, vierte los 500 ml de leche entera. Añade las 2 ramas de canela, los 40 g de chocolate blanco, los 40 g de azĂșcar y la piel de 1 limĂłn. Si rallas la piel de limĂłn, liberarĂĄs mĂĄs sabor de los aceites esenciales.

Calienta la mezcla a fuego medio, removiendo constantemente con unas varillas para que el chocolate y el azĂșcar se disuelvan, asegurĂĄndote de que no llegue a hervir.

Una vez caliente y bien infusionada, retira del fuego y cuela la mezcla para eliminar las ramas de canela y la piel de limĂłn. Reserva los 500 ml de leche infusionada.

En una sartén a fuego medio, derrite los 35 g de mantequilla.

Añade los 33 g de harina de uso comĂșn a la mantequilla derretida y cocina, removiendo continuamente con las varillas, hasta obtener un roux o una consistencia de migas. Esto tomarĂĄ aproximadamente 2-3 minutos.

Incorpora gradualmente los 500 ml de leche infusionada al roux, vertiendo poco a poco y batiendo sin parar para evitar la formaciĂłn de grumos. ContinĂșa cocinando y batiendo hasta que la mezcla espese y se convierta en una bechamel suave y homogĂ©nea.

Si lo deseas, añade las 2 hojas de gelatina hidratadas a la bechamel caliente y remueve hasta que se disuelvan por completo. Esto ayudarå a que las croquetas sean mås fåciles de manejar al bolear.

Vierte la bechamel espesa en una bandeja o recipiente poco profundo. Cubre la superficie de la bechamel directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 2 horas, o idealmente toda la noche, hasta que esté muy firme.

Una vez que la masa de bechamel estĂ© frĂa y firme, saca porciones y dales forma de croqueta con las manos, al gusto.

Prepara tres platos hondos: uno con harina, otro con huevo batido y el tercero con pan rallado crujiente. Pasa cada croqueta primero por harina, asegurĂĄndote de que quede bien cubierta, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien.

En una sartĂ©n profunda o freidora, calienta abundante aceite vegetal a fuego medio-alto (aproximadamente 170-180°C). FrĂe las croquetas en tandas, sin sobrecargar la sartĂ©n, hasta que estĂ©n doradas por todos lados. Esto tomarĂĄ unos 2-3 minutos por tanda.

Retira las croquetas fritas del aceite y colĂłcalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aĂșn estĂĄn calientes, pĂĄsalas por una mezcla de azĂșcar y canela hasta que queden bien cubiertas.

Sirve las croquetas de torrija inmediatamente, opcionalmente acompañadas de unos puntos de natillas.


En una olla, vierte los 500 ml de leche entera. Añade las 2 ramas de canela, los 40 g de chocolate blanco, los 40 g de azĂșcar y la piel de 1 limĂłn. Si rallas la piel de limĂłn, liberarĂĄs mĂĄs sabor de los aceites esenciales.

Calienta la mezcla a fuego medio, removiendo constantemente con unas varillas para que el chocolate y el azĂșcar se disuelvan, asegurĂĄndote de que no llegue a hervir.

Una vez caliente y bien infusionada, retira del fuego y cuela la mezcla para eliminar las ramas de canela y la piel de limĂłn. Reserva los 500 ml de leche infusionada.

En una sartén a fuego medio, derrite los 35 g de mantequilla.

Añade los 33 g de harina de uso comĂșn a la mantequilla derretida y cocina, removiendo continuamente con las varillas, hasta obtener un roux o una consistencia de migas. Esto tomarĂĄ aproximadamente 2-3 minutos.

Incorpora gradualmente los 500 ml de leche infusionada al roux, vertiendo poco a poco y batiendo sin parar para evitar la formaciĂłn de grumos. ContinĂșa cocinando y batiendo hasta que la mezcla espese y se convierta en una bechamel suave y homogĂ©nea.

Si lo deseas, añade las 2 hojas de gelatina hidratadas a la bechamel caliente y remueve hasta que se disuelvan por completo. Esto ayudarå a que las croquetas sean mås fåciles de manejar al bolear.

Vierte la bechamel espesa en una bandeja o recipiente poco profundo. Cubre la superficie de la bechamel directamente con papel film para evitar que se forme una costra. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 2 horas, o idealmente toda la noche, hasta que esté muy firme.

Una vez que la masa de bechamel estĂ© frĂa y firme, saca porciones y dales forma de croqueta con las manos, al gusto.

Prepara tres platos hondos: uno con harina, otro con huevo batido y el tercero con pan rallado crujiente. Pasa cada croqueta primero por harina, asegurĂĄndote de que quede bien cubierta, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien.

En una sartĂ©n profunda o freidora, calienta abundante aceite vegetal a fuego medio-alto (aproximadamente 170-180°C). FrĂe las croquetas en tandas, sin sobrecargar la sartĂ©n, hasta que estĂ©n doradas por todos lados. Esto tomarĂĄ unos 2-3 minutos por tanda.

Retira las croquetas fritas del aceite y colĂłcalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aĂșn estĂĄn calientes, pĂĄsalas por una mezcla de azĂșcar y canela hasta que queden bien cubiertas.

Sirve las croquetas de torrija inmediatamente, opcionalmente acompañadas de unos puntos de natillas.
