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En un tazón grande para mezclar, vierte el agua tibia. Agrega el azúcar y la levadura seca activa. Mezcla suavemente y deja reposar por 5 minutos hasta que la levadura se active y se forme una espuma en la superficie.

Añade la harina y la sal al tazón con la mezcla de levadura. Con una espátula o cuchara de madera, mezcla todos los ingredientes hasta que se combinen y formen una masa pegajosa y sin grumos de harina seca. No es necesario amasar.

Cubre el tazón herméticamente con papel film. Deja que la masa repose en un lugar cálido durante 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Destapa la masa. Humedece tus manos con un poco de aceite vegetal. Con cuidado, estira una porción de la masa desde el borde del tazón hacia arriba y dóblala sobre el centro. Gira el tazón y repite este proceso de estirar y doblar varias veces alrededor de toda la masa, formando una masa más compacta.

Vuelve a cubrir el tazón con papel film. Deja que la masa repose por otros 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño nuevamente.

Destapa la masa. Humedece tus manos con aceite nuevamente. Realiza la misma técnica de estirar y doblar como en el paso 4, girando el tazón y doblando la masa sobre sí misma.

Vuelve a cubrir el tazón con papel film. Deja que la masa repose por una última vez durante 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Precalienta el horno a 400°F (200°C). Destapa la masa. Espolvorea una cantidad generosa de harina sobre una superficie de trabajo limpia y plana.

Con cuidado, invierte el tazón para liberar la masa leudada sobre la superficie enharinada. Espolvorea harina adicional sobre la masa y palmea suavemente con las manos para formar una forma rectangular.

Usando un raspador de masa o un cuchillo afilado, divide la masa. Primero, haz dos cortes a lo largo, creando tres tiras largas. Luego, haz dos cortes transversales en cada tira, lo que resultará en aproximadamente 9 piezas individuales de masa, más o menos rectangulares.

Toma una pieza de masa. Dobla suavemente los bordes hacia abajo y hacia adentro para crear una forma de panecillo más compacta y redondeada u oblonga. Coloca el panecillo formado en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Repite este proceso con todas las piezas restantes de masa, dejando espacio entre ellas.

Transfiere la bandeja para hornear con los panecillos al horno precalentado. Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por completo. El tiempo de cocción puede variar según el horno.

Retira el pan horneado del horno. Deja enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de servir. Disfruta de este pan suave, esponjoso y lleno de aire.


En un tazón grande para mezclar, vierte el agua tibia. Agrega el azúcar y la levadura seca activa. Mezcla suavemente y deja reposar por 5 minutos hasta que la levadura se active y se forme una espuma en la superficie.

Añade la harina y la sal al tazón con la mezcla de levadura. Con una espátula o cuchara de madera, mezcla todos los ingredientes hasta que se combinen y formen una masa pegajosa y sin grumos de harina seca. No es necesario amasar.

Cubre el tazón herméticamente con papel film. Deja que la masa repose en un lugar cálido durante 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Destapa la masa. Humedece tus manos con un poco de aceite vegetal. Con cuidado, estira una porción de la masa desde el borde del tazón hacia arriba y dóblala sobre el centro. Gira el tazón y repite este proceso de estirar y doblar varias veces alrededor de toda la masa, formando una masa más compacta.

Vuelve a cubrir el tazón con papel film. Deja que la masa repose por otros 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño nuevamente.

Destapa la masa. Humedece tus manos con aceite nuevamente. Realiza la misma técnica de estirar y doblar como en el paso 4, girando el tazón y doblando la masa sobre sí misma.

Vuelve a cubrir el tazón con papel film. Deja que la masa repose por una última vez durante 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Precalienta el horno a 400°F (200°C). Destapa la masa. Espolvorea una cantidad generosa de harina sobre una superficie de trabajo limpia y plana.

Con cuidado, invierte el tazón para liberar la masa leudada sobre la superficie enharinada. Espolvorea harina adicional sobre la masa y palmea suavemente con las manos para formar una forma rectangular.

Usando un raspador de masa o un cuchillo afilado, divide la masa. Primero, haz dos cortes a lo largo, creando tres tiras largas. Luego, haz dos cortes transversales en cada tira, lo que resultará en aproximadamente 9 piezas individuales de masa, más o menos rectangulares.

Toma una pieza de masa. Dobla suavemente los bordes hacia abajo y hacia adentro para crear una forma de panecillo más compacta y redondeada u oblonga. Coloca el panecillo formado en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Repite este proceso con todas las piezas restantes de masa, dejando espacio entre ellas.

Transfiere la bandeja para hornear con los panecillos al horno precalentado. Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por completo. El tiempo de cocción puede variar según el horno.

Retira el pan horneado del horno. Deja enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de servir. Disfruta de este pan suave, esponjoso y lleno de aire.
