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Prepara el bacalao: Seca muy bien los lomos de bacalao con papel de cocina. Si el pescado tiene agua, el rebozado no se adherirá correctamente. Corta los lomos de bacalao en trozos del tamaño deseado. Coloca los trozos de bacalao secos sobre papel de cocina y presiona para eliminar cualquier exceso de humedad.

Prepara la masa: En un bol, añade las 5 cucharadas de Maizena. Agrega una pizca de sal, una puntita de cúrcuma y una puntita de pimentón. Vierte los 120 ml de agua con gas muy fría. Bate la mezcla hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La Maizena, al ser almidón puro, no desarrolla gluten, lo que resultará en un rebozado muy fino y crujiente. El agua con gas ayuda a crear una textura ligera y aireada.

Reboza el bacalao: Sumerge cada trozo de bacalao en la masa preparada, asegurándote de que quede completamente cubierto.

Fríe el bacalao: Calienta el aceite en una sartén a una temperatura alta, adecuada para freír. Con cuidado, coloca los trozos de bacalao rebozado en el aceite caliente. Fríe hasta que estén dorados y crujientes por ambos lados. Retira el bacalao frito del aceite y colócalo en un plato forrado con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.

Sirve: Sirve el bacalao rebozado inmediatamente. Opcionalmente, puedes rociarlo con mayonesa de piparra y espolvorear con ralladura de lima para un toque extra de sabor.


Prepara el bacalao: Seca muy bien los lomos de bacalao con papel de cocina. Si el pescado tiene agua, el rebozado no se adherirá correctamente. Corta los lomos de bacalao en trozos del tamaño deseado. Coloca los trozos de bacalao secos sobre papel de cocina y presiona para eliminar cualquier exceso de humedad.

Prepara la masa: En un bol, añade las 5 cucharadas de Maizena. Agrega una pizca de sal, una puntita de cúrcuma y una puntita de pimentón. Vierte los 120 ml de agua con gas muy fría. Bate la mezcla hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La Maizena, al ser almidón puro, no desarrolla gluten, lo que resultará en un rebozado muy fino y crujiente. El agua con gas ayuda a crear una textura ligera y aireada.

Reboza el bacalao: Sumerge cada trozo de bacalao en la masa preparada, asegurándote de que quede completamente cubierto.

Fríe el bacalao: Calienta el aceite en una sartén a una temperatura alta, adecuada para freír. Con cuidado, coloca los trozos de bacalao rebozado en el aceite caliente. Fríe hasta que estén dorados y crujientes por ambos lados. Retira el bacalao frito del aceite y colócalo en un plato forrado con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.

Sirve: Sirve el bacalao rebozado inmediatamente. Opcionalmente, puedes rociarlo con mayonesa de piparra y espolvorear con ralladura de lima para un toque extra de sabor.
