Loading...

En un bol grande, combina los 250 g de harina de trigo, los 5 g de sal y los 8 g de polvo para hornear. Mezcla bien estos ingredientes secos con un batidor de varillas para que se integren.

Añade los 125 ml de agua tibia y los 15 ml de aceite de oliva a la mezcla de ingredientes secos. Si deseas, este es el momento de añadir la matalahúva (anís) a la masa para darle un toque característico.

Mezcla los ingredientes con una cuchara o espátula hasta que la masa empiece a formarse y se una.

Transfiere la masa a una superficie de trabajo limpia y amásala durante unos minutos hasta que esté suave y homogénea. No es necesario amasar en exceso.

Cubre la masa con papel film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante 10 minutos. Esto ayudará a que la masa se relaje y sea más fácil de estirar.

Pasado el tiempo de reposo, retira el papel film y estira la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 3-4 mm.

Utilizando un cortador redondo (o un vaso), corta formas circulares de la masa estirada. Recoge los recortes de masa, amásalos ligeramente y vuelve a estirar para cortar más sopaipillas.

Con un tenedor, pincha el centro de cada círculo de masa varias veces. Esto evitará que se inflen demasiado al freír y asegurará una cocción uniforme.

Calienta abundante aceite en una sartén profunda o cacerola a fuego medio-alto. Una vez que el aceite esté caliente (puedes probar con un pequeño trozo de masa, si burbujea, está listo), fríe las sopaipillas en tandas, sin sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas por ambos lados. Esto tomará aproximadamente 1-2 minutos por cada lado.

Retira las sopaipillas fritas del aceite con una espumadera y colócalas sobre papel de cocina absorbente para escurrir el exceso de grasa.

En un plato, mezcla azúcar y canela al gusto. Espolvorea generosamente esta mezcla sobre las sopaipillas aún calientes antes de servir.


En un bol grande, combina los 250 g de harina de trigo, los 5 g de sal y los 8 g de polvo para hornear. Mezcla bien estos ingredientes secos con un batidor de varillas para que se integren.

Añade los 125 ml de agua tibia y los 15 ml de aceite de oliva a la mezcla de ingredientes secos. Si deseas, este es el momento de añadir la matalahúva (anís) a la masa para darle un toque característico.

Mezcla los ingredientes con una cuchara o espátula hasta que la masa empiece a formarse y se una.

Transfiere la masa a una superficie de trabajo limpia y amásala durante unos minutos hasta que esté suave y homogénea. No es necesario amasar en exceso.

Cubre la masa con papel film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante 10 minutos. Esto ayudará a que la masa se relaje y sea más fácil de estirar.

Pasado el tiempo de reposo, retira el papel film y estira la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 3-4 mm.

Utilizando un cortador redondo (o un vaso), corta formas circulares de la masa estirada. Recoge los recortes de masa, amásalos ligeramente y vuelve a estirar para cortar más sopaipillas.

Con un tenedor, pincha el centro de cada círculo de masa varias veces. Esto evitará que se inflen demasiado al freír y asegurará una cocción uniforme.

Calienta abundante aceite en una sartén profunda o cacerola a fuego medio-alto. Una vez que el aceite esté caliente (puedes probar con un pequeño trozo de masa, si burbujea, está listo), fríe las sopaipillas en tandas, sin sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas por ambos lados. Esto tomará aproximadamente 1-2 minutos por cada lado.

Retira las sopaipillas fritas del aceite con una espumadera y colócalas sobre papel de cocina absorbente para escurrir el exceso de grasa.

En un plato, mezcla azúcar y canela al gusto. Espolvorea generosamente esta mezcla sobre las sopaipillas aún calientes antes de servir.
