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Pela cuidadosamente una naranja, asegurándote de retirar solo la parte exterior coloreada (la ralladura) y evitando la parte blanca amarga.

Coloca las pieles de naranja en un tazón pequeño y cúbrelas con agua. Déjalas en remojo durante al menos 30 minutos para ablandarlas y reducir su amargor.

En un tazón aparte, combina los 100 gramos de harina con los 100 mililitros de agua.

Añade una cucharadita de levadura en polvo a la mezcla de harina y agua.

Incorpora una pizca de pimentón a la mezcla para darle color y un toque de sabor.

Bate todos los ingredientes hasta obtener una masa suave y sin grumos.

Calienta una sartén pequeña a fuego medio y añade una pequeña cantidad de aceite de oliva.

Escurre bien las pieles de naranja remojadas y añádelas al aceite caliente en la sartén. Fríe las pieles de naranja hasta que estén suaves y ligeramente doradas.

Transfiere las pieles de naranja fritas de la sartén a la mezcla de masa preparada y mezcla bien para que se distribuyan uniformemente.

Vierte toda la mezcla de masa (con las pieles de naranja) en la misma sartén caliente (si es necesario, añade un poco más de aceite para evitar que se pegue).

Cocina la tortilla hasta que esté dorada y parezca cuajada por un lado.

Con cuidado, voltea la tortilla y cocina el otro lado hasta que también esté dorada y bien cocida.

Una vez cocida, retira la tortilla de la sartén y sírvela inmediatamente. Esta es una receta de supervivencia, pensada para tiempos de escasez.


Pela cuidadosamente una naranja, asegurándote de retirar solo la parte exterior coloreada (la ralladura) y evitando la parte blanca amarga.

Coloca las pieles de naranja en un tazón pequeño y cúbrelas con agua. Déjalas en remojo durante al menos 30 minutos para ablandarlas y reducir su amargor.

En un tazón aparte, combina los 100 gramos de harina con los 100 mililitros de agua.

Añade una cucharadita de levadura en polvo a la mezcla de harina y agua.

Incorpora una pizca de pimentón a la mezcla para darle color y un toque de sabor.

Bate todos los ingredientes hasta obtener una masa suave y sin grumos.

Calienta una sartén pequeña a fuego medio y añade una pequeña cantidad de aceite de oliva.

Escurre bien las pieles de naranja remojadas y añádelas al aceite caliente en la sartén. Fríe las pieles de naranja hasta que estén suaves y ligeramente doradas.

Transfiere las pieles de naranja fritas de la sartén a la mezcla de masa preparada y mezcla bien para que se distribuyan uniformemente.

Vierte toda la mezcla de masa (con las pieles de naranja) en la misma sartén caliente (si es necesario, añade un poco más de aceite para evitar que se pegue).

Cocina la tortilla hasta que esté dorada y parezca cuajada por un lado.

Con cuidado, voltea la tortilla y cocina el otro lado hasta que también esté dorada y bien cocida.

Una vez cocida, retira la tortilla de la sartén y sírvela inmediatamente. Esta es una receta de supervivencia, pensada para tiempos de escasez.
