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En un tazón grande, combine la harina, la levadura seca activa y la sal. Agregue el agua tibia y el aceite de oliva. Mezcle con una cuchara de madera o con las manos hasta que se forme una masa pegajosa.

Transfiera la masa a una superficie ligeramente enharinada y amase durante 8 a 10 minutos, o hasta que esté suave y elástica. La masa debe rebotar lentamente cuando se presiona con un dedo.

Coloque la masa en un tazón limpio y ligeramente engrasado, gírela para cubrirla con aceite. Cubra el tazón con papel film o un paño húmedo y deje que la masa suba en un lugar cálido durante 45 a 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Mientras la masa sube, prepare la salsa. En una sartén mediana, caliente el aceite vegetal a fuego medio. Agregue la cebolla picada y el pimiento verde y cocine, revolviendo ocasionalmente, durante 5 a 7 minutos, o hasta que estén suaves y fragantes.

Agregue el ajo picado a la sartén y cocine por 1 minuto más, hasta que esté aromático. Tenga cuidado de no quemar el ajo.

Vierta la salsa de tomate enlatada en la sartén con las verduras salteadas. Agregue el orégano seco, la sal y la pimienta negra. Revuelva bien para combinar. Deje que la salsa hierva a fuego lento durante 10 a 15 minutos, revolviendo ocasionalmente, para que los sabores se mezclen. Retire del fuego y reserve.

Precaliente el horno a 450°F (230°C). Si tiene una piedra para pizza, colóquela en el horno mientras se precalienta.

Una vez que la masa haya subido, golpéela suavemente para liberar el aire. Transfiérala a una superficie ligeramente enharinada y divídala en dos partes si desea hacer dos pizzas medianas, o úsela entera para una pizza grande. Estire la masa con un rodillo hasta obtener un círculo de aproximadamente 12 a 14 pulgadas de diámetro.

Transfiera con cuidado la masa estirada a una bandeja para pizza ligeramente engrasada o a una pala para pizza espolvoreada con harina de maíz si usa una piedra para pizza.

Extienda una capa uniforme de la salsa de tomate preparada sobre la masa, dejando un borde de 1/2 pulgada sin salsa para la corteza. Espolvoree la mitad del queso mozzarella sobre la salsa.

Distribuya las lonchas de jamón uniformemente sobre la capa de queso. Luego, agregue la otra mitad del queso mozzarella.

Decore la pizza con las rodajas de pimiento rojo, cebolla morada y aceitunas.

Hornee la pizza en el horno precalentado durante 12 a 18 minutos, o hasta que la corteza esté dorada y el queso esté burbujeante y ligeramente dorado. El tiempo de cocción puede variar según su horno.

Retire la pizza del horno. Deje reposar durante 2-3 minutos antes de cortarla en porciones y servirla caliente.


En un tazón grande, combine la harina, la levadura seca activa y la sal. Agregue el agua tibia y el aceite de oliva. Mezcle con una cuchara de madera o con las manos hasta que se forme una masa pegajosa.

Transfiera la masa a una superficie ligeramente enharinada y amase durante 8 a 10 minutos, o hasta que esté suave y elástica. La masa debe rebotar lentamente cuando se presiona con un dedo.

Coloque la masa en un tazón limpio y ligeramente engrasado, gírela para cubrirla con aceite. Cubra el tazón con papel film o un paño húmedo y deje que la masa suba en un lugar cálido durante 45 a 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño.

Mientras la masa sube, prepare la salsa. En una sartén mediana, caliente el aceite vegetal a fuego medio. Agregue la cebolla picada y el pimiento verde y cocine, revolviendo ocasionalmente, durante 5 a 7 minutos, o hasta que estén suaves y fragantes.

Agregue el ajo picado a la sartén y cocine por 1 minuto más, hasta que esté aromático. Tenga cuidado de no quemar el ajo.

Vierta la salsa de tomate enlatada en la sartén con las verduras salteadas. Agregue el orégano seco, la sal y la pimienta negra. Revuelva bien para combinar. Deje que la salsa hierva a fuego lento durante 10 a 15 minutos, revolviendo ocasionalmente, para que los sabores se mezclen. Retire del fuego y reserve.

Precaliente el horno a 450°F (230°C). Si tiene una piedra para pizza, colóquela en el horno mientras se precalienta.

Una vez que la masa haya subido, golpéela suavemente para liberar el aire. Transfiérala a una superficie ligeramente enharinada y divídala en dos partes si desea hacer dos pizzas medianas, o úsela entera para una pizza grande. Estire la masa con un rodillo hasta obtener un círculo de aproximadamente 12 a 14 pulgadas de diámetro.

Transfiera con cuidado la masa estirada a una bandeja para pizza ligeramente engrasada o a una pala para pizza espolvoreada con harina de maíz si usa una piedra para pizza.

Extienda una capa uniforme de la salsa de tomate preparada sobre la masa, dejando un borde de 1/2 pulgada sin salsa para la corteza. Espolvoree la mitad del queso mozzarella sobre la salsa.

Distribuya las lonchas de jamón uniformemente sobre la capa de queso. Luego, agregue la otra mitad del queso mozzarella.

Decore la pizza con las rodajas de pimiento rojo, cebolla morada y aceitunas.

Hornee la pizza en el horno precalentado durante 12 a 18 minutos, o hasta que la corteza esté dorada y el queso esté burbujeante y ligeramente dorado. El tiempo de cocción puede variar según su horno.

Retire la pizza del horno. Deje reposar durante 2-3 minutos antes de cortarla en porciones y servirla caliente.
