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En un bol grande, combina los 500 gramos de harina de fuerza, 1 gramo de levadura seca, 12 gramos de sal y 325 gramos de agua fría.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que se forme una masa tosca y pegajosa.

Transfiere la masa a una superficie de trabajo limpia y amasa durante 5 minutos hasta que esté más suave y elástica.

Forma la masa en una bola, cúbrela con un paño húmedo o film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos.

Pasados los 30 minutos de reposo, amasa la masa de nuevo durante un par de minutos.

Coloca la masa en un recipiente hermético ligeramente untado con aceite de oliva. Asegúrate de que el recipiente tenga suficiente espacio para que la masa crezca.

Deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego, transfiere el recipiente al refrigerador y déjala fermentar durante 24 horas. Este paso es crucial para desarrollar el sabor.

Después del período de fermentación en frío, retira la masa del refrigerador y divídela en tres porciones iguales. Cada porción formará una bola de masa para pizza.

Coloca las bolas de masa en un recipiente hermético o sobre una bandeja ligeramente enharinada y cúbrelas. Déjalas fermentar a temperatura ambiente hasta que dupliquen su tamaño. Esto suele tardar entre 2 y 3 horas, dependiendo de la temperatura ambiente.

Una vez que la masa haya duplicado su tamaño, estará lista para ser estirada y utilizada para hacer tus pizzas favoritas.


En un bol grande, combina los 500 gramos de harina de fuerza, 1 gramo de levadura seca, 12 gramos de sal y 325 gramos de agua fría.

Mezcla bien todos los ingredientes hasta que se forme una masa tosca y pegajosa.

Transfiere la masa a una superficie de trabajo limpia y amasa durante 5 minutos hasta que esté más suave y elástica.

Forma la masa en una bola, cúbrela con un paño húmedo o film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos.

Pasados los 30 minutos de reposo, amasa la masa de nuevo durante un par de minutos.

Coloca la masa en un recipiente hermético ligeramente untado con aceite de oliva. Asegúrate de que el recipiente tenga suficiente espacio para que la masa crezca.

Deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego, transfiere el recipiente al refrigerador y déjala fermentar durante 24 horas. Este paso es crucial para desarrollar el sabor.

Después del período de fermentación en frío, retira la masa del refrigerador y divídela en tres porciones iguales. Cada porción formará una bola de masa para pizza.

Coloca las bolas de masa en un recipiente hermético o sobre una bandeja ligeramente enharinada y cúbrelas. Déjalas fermentar a temperatura ambiente hasta que dupliquen su tamaño. Esto suele tardar entre 2 y 3 horas, dependiendo de la temperatura ambiente.

Una vez que la masa haya duplicado su tamaño, estará lista para ser estirada y utilizada para hacer tus pizzas favoritas.
