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Prepara la marinada: Ralla un trozo de pera en un bol. Esto aportará dulzor natural y ayudará a ablandar la carne. Coloca los granos de pimienta en una bandeja metálica y machácalos con un cuenco pequeño o un mortero para liberar sus aromas. Transfiere la pimienta machacada al bol con la pera.

Añade a la marinada: un buen chorro de salsa de soja (el chef prefiere la soja a la sal por su sabor umami), azúcar moreno para un toque dulce, aceite de sésamo y ajo picado. Pela el jengibre con una cuchara para minimizar el desperdicio, retirando solo la piel. Pica el jengibre pelado y añádelo al bol. Incorpora el Gochujang (pasta de chile fermentada). Si no te gusta el picante, puedes sustituirlo por pasta de tomate concentrada o pasta de pimiento choricero.

Tritura todos los ingredientes de la marinada con una batidora de inmersión hasta obtener una mezcla suave y homogénea.

Marina las costillas: Saca las costillas de su envase al vacío. Extiende papel film sobre una superficie limpia. Coloca las costillas sobre el papel film. Ponte guantes para evitar ensuciarte. Vierte la marinada preparada sobre un lado de las costillas y masajea bien para que se impregne. Voltea las costillas y aplica más marinada en el otro lado, masajeando de nuevo.

Envuelve las costillas firmemente en el papel film. Marina las costillas en el refrigerador durante al menos 12-24 horas. Cuanto más tiempo, mejor.

Prepara el glaseado: Después de marinar, corta con cuidado un extremo del papel film y deja que todo el exceso de marinada escurra en un bol pequeño. Esta marinada reservada se utilizará para el glaseado. Vierte la marinada reservada en un cazo.

Lleva la marinada a ebullición. Esto es importante porque ha estado en contacto con carne cruda, y hervir también ayuda a espesar el líquido. Añade un chorrito de vinagre de arroz, ketchup (descrito como un componente crucial en muchos glaseados coreanos), una buena cantidad de miel picante de chile y un chorro de vino blanco. Continúa reduciendo la mezcla a fuego lento hasta que adquiera una textura brillante y sedosa.

Cocina las costillas: Retira las costillas marinadas del papel film. Envuelve las costillas primero en papel de horno y luego en papel de aluminio. Hornea las costillas en el horno durante al menos 3-4 horas, pero cuanto más tiempo, mejor.

Una vez horneadas, desenvuelve las costillas. Deberían estar muy tiernas. Coloca las costillas cocidas en una bandeja de servir. Vierte generosamente el glaseado preparado sobre las costillas. Decora con cebolleta picada y frutos secos picados. Las costillas están listas para servir.


Prepara la marinada: Ralla un trozo de pera en un bol. Esto aportará dulzor natural y ayudará a ablandar la carne. Coloca los granos de pimienta en una bandeja metálica y machácalos con un cuenco pequeño o un mortero para liberar sus aromas. Transfiere la pimienta machacada al bol con la pera.

Añade a la marinada: un buen chorro de salsa de soja (el chef prefiere la soja a la sal por su sabor umami), azúcar moreno para un toque dulce, aceite de sésamo y ajo picado. Pela el jengibre con una cuchara para minimizar el desperdicio, retirando solo la piel. Pica el jengibre pelado y añádelo al bol. Incorpora el Gochujang (pasta de chile fermentada). Si no te gusta el picante, puedes sustituirlo por pasta de tomate concentrada o pasta de pimiento choricero.

Tritura todos los ingredientes de la marinada con una batidora de inmersión hasta obtener una mezcla suave y homogénea.

Marina las costillas: Saca las costillas de su envase al vacío. Extiende papel film sobre una superficie limpia. Coloca las costillas sobre el papel film. Ponte guantes para evitar ensuciarte. Vierte la marinada preparada sobre un lado de las costillas y masajea bien para que se impregne. Voltea las costillas y aplica más marinada en el otro lado, masajeando de nuevo.

Envuelve las costillas firmemente en el papel film. Marina las costillas en el refrigerador durante al menos 12-24 horas. Cuanto más tiempo, mejor.

Prepara el glaseado: Después de marinar, corta con cuidado un extremo del papel film y deja que todo el exceso de marinada escurra en un bol pequeño. Esta marinada reservada se utilizará para el glaseado. Vierte la marinada reservada en un cazo.

Lleva la marinada a ebullición. Esto es importante porque ha estado en contacto con carne cruda, y hervir también ayuda a espesar el líquido. Añade un chorrito de vinagre de arroz, ketchup (descrito como un componente crucial en muchos glaseados coreanos), una buena cantidad de miel picante de chile y un chorro de vino blanco. Continúa reduciendo la mezcla a fuego lento hasta que adquiera una textura brillante y sedosa.

Cocina las costillas: Retira las costillas marinadas del papel film. Envuelve las costillas primero en papel de horno y luego en papel de aluminio. Hornea las costillas en el horno durante al menos 3-4 horas, pero cuanto más tiempo, mejor.

Una vez horneadas, desenvuelve las costillas. Deberían estar muy tiernas. Coloca las costillas cocidas en una bandeja de servir. Vierte generosamente el glaseado preparado sobre las costillas. Decora con cebolleta picada y frutos secos picados. Las costillas están listas para servir.
