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En un cuenco grande de madera, vierte una cantidad generosa de sal. Luego, añade la misma proporción de azúcar. Mezcla muy bien la sal y el azúcar con la mano hasta que estén completamente combinados.

Inspecciona los lomos de cerdo. Con un cuchillo afilado, retira cualquier tendón o ternilla que pueda haber quedado, pero asegúrate de dejar la capa de grasa.

En un recipiente grande (como una fuente de barro), vierte una capa base de la mezcla de sal y azúcar preparada. Coloca los lomos de cerdo encima de esta capa. Cubre completamente los lomos con el resto de la mezcla de sal y azúcar, asegurándote de que ninguna parte de la carne quede expuesta.

Cubre el recipiente con film transparente y refrigera durante 2 a 3 días. El tiempo exacto dependerá del tamaño de los lomos; los más grandes pueden necesitar 3 días.
Pasado el tiempo de curado inicial, retira los lomos del recipiente. Enjuágalos muy bien bajo el grifo con agua fría para eliminar todo el exceso de sal y azúcar. Es crucial que no quede ningún residuo.

Seca los lomos a fondo con papel de cocina, asegurándote de que no quede humedad en la superficie.

Cubre generosamente cada lomo con las especias secas molidas de tu elección (por ejemplo, pimentón dulce o picante, orégano, etc.). Asegúrate de que estén bien cubiertos por todos los lados.

Envuelve cada lomo firmemente con vendas de algodón medicinal. Esto ayudará a que mantengan su forma y a que el proceso de curado sea uniforme. Asegura las vendas para que no se suelten.

Cuelga los lomos envueltos en un lugar fresco, seco y bien ventilado. Déjalos curar durante aproximadamente 2 a 3 semanas, o hasta que alcancen la textura deseada. El tiempo puede variar según la humedad y la temperatura ambiente.

Una vez curados, retira las vendas y el lomo estará listo para ser cortado en finas lonchas y disfrutar.


En un cuenco grande de madera, vierte una cantidad generosa de sal. Luego, añade la misma proporción de azúcar. Mezcla muy bien la sal y el azúcar con la mano hasta que estén completamente combinados.

Inspecciona los lomos de cerdo. Con un cuchillo afilado, retira cualquier tendón o ternilla que pueda haber quedado, pero asegúrate de dejar la capa de grasa.

En un recipiente grande (como una fuente de barro), vierte una capa base de la mezcla de sal y azúcar preparada. Coloca los lomos de cerdo encima de esta capa. Cubre completamente los lomos con el resto de la mezcla de sal y azúcar, asegurándote de que ninguna parte de la carne quede expuesta.

Cubre el recipiente con film transparente y refrigera durante 2 a 3 días. El tiempo exacto dependerá del tamaño de los lomos; los más grandes pueden necesitar 3 días.
Pasado el tiempo de curado inicial, retira los lomos del recipiente. Enjuágalos muy bien bajo el grifo con agua fría para eliminar todo el exceso de sal y azúcar. Es crucial que no quede ningún residuo.

Seca los lomos a fondo con papel de cocina, asegurándote de que no quede humedad en la superficie.

Cubre generosamente cada lomo con las especias secas molidas de tu elección (por ejemplo, pimentón dulce o picante, orégano, etc.). Asegúrate de que estén bien cubiertos por todos los lados.

Envuelve cada lomo firmemente con vendas de algodón medicinal. Esto ayudará a que mantengan su forma y a que el proceso de curado sea uniforme. Asegura las vendas para que no se suelten.

Cuelga los lomos envueltos en un lugar fresco, seco y bien ventilado. Déjalos curar durante aproximadamente 2 a 3 semanas, o hasta que alcancen la textura deseada. El tiempo puede variar según la humedad y la temperatura ambiente.

Una vez curados, retira las vendas y el lomo estará listo para ser cortado en finas lonchas y disfrutar.
