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En un bol grande, combine la fécula de mandioca, los quesos rallados (semi duro, duro y mozzarella), la sal y el polvo para hornear (si lo usa). Mezcle brevemente los ingredientes secos con una cuchara.

En un bol aparte, bata los huevos. Agregue la manteca derretida y la leche tibia a los huevos. Mezcle bien los ingredientes húmedos.

Vierta la mezcla de ingredientes húmedos sobre los ingredientes secos en el bol grande. Comience a incorporar con una cuchara y luego continúe amasando con las manos hasta formar una masa homogénea, suave y que no se pegue. La masa total debe pesar aproximadamente 2.4-2.5 kg.

Forme los chipa. Puede hacer bolitas clásicas de unos 25-30 gramos cada una, usar cortadores para formas variadas, o formar la masa en un cilindro y cortar discos de aproximadamente dos dedos de grosor, dándoles luego una forma cuadrada o redondeada a mano.

Coloque los chipa formados en una bandeja, asegurándose de que estén separados entre sí. Cubra la bandeja con papel film. Congele los chipa hasta que estén completamente duros (aproximadamente 3 horas).

Una vez congelados, transfiera los chipa a bolsas de almacenamiento (por ejemplo, de medio kilo o un kilo) y guárdelos en el congelador. Pueden conservarse hasta por 6 meses.

Para cocinar, precaliente el horno a 200°C. Coloque los chipa congelados directamente del freezer en una bandeja para hornear.

Hornee durante 10-15 minutos, o hasta que estén ligeramente dorados y crujientes por fuera, y suaves y con queso derretido por dentro.


En un bol grande, combine la fécula de mandioca, los quesos rallados (semi duro, duro y mozzarella), la sal y el polvo para hornear (si lo usa). Mezcle brevemente los ingredientes secos con una cuchara.

En un bol aparte, bata los huevos. Agregue la manteca derretida y la leche tibia a los huevos. Mezcle bien los ingredientes húmedos.

Vierta la mezcla de ingredientes húmedos sobre los ingredientes secos en el bol grande. Comience a incorporar con una cuchara y luego continúe amasando con las manos hasta formar una masa homogénea, suave y que no se pegue. La masa total debe pesar aproximadamente 2.4-2.5 kg.

Forme los chipa. Puede hacer bolitas clásicas de unos 25-30 gramos cada una, usar cortadores para formas variadas, o formar la masa en un cilindro y cortar discos de aproximadamente dos dedos de grosor, dándoles luego una forma cuadrada o redondeada a mano.

Coloque los chipa formados en una bandeja, asegurándose de que estén separados entre sí. Cubra la bandeja con papel film. Congele los chipa hasta que estén completamente duros (aproximadamente 3 horas).

Una vez congelados, transfiera los chipa a bolsas de almacenamiento (por ejemplo, de medio kilo o un kilo) y guárdelos en el congelador. Pueden conservarse hasta por 6 meses.

Para cocinar, precaliente el horno a 200°C. Coloque los chipa congelados directamente del freezer en una bandeja para hornear.

Hornee durante 10-15 minutos, o hasta que estén ligeramente dorados y crujientes por fuera, y suaves y con queso derretido por dentro.
