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En un bol grande, combine 1 kg de harina de fuerza, 25 g de sal, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 3 g de levadura fresca y 600 g de agua fría.

Mezcle bien los ingredientes con una cuchara hasta que estén mayormente combinados y se forme una masa pegajosa.

Transfiera la masa a una superficie limpia y enharinada. Amase hasta que forme una bola suave y cohesiva que apenas se pegue a las manos. Esto puede tomar unos 10-15 minutos.

Vierta un poco de aceite de oliva en un bol limpio. Coloque la bola de masa en el bol aceitado, asegurándose de que quede cubierta con aceite.

Cubra el bol con papel film o un paño húmedo y deje reposar la masa a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego, transfiera el bol al refrigerador y déjelo reposar por 24 horas.

Después de 24 horas, retire la masa del refrigerador. Vierta un poco de aceite de oliva en una encimera limpia (no use harina ni sémola).

Transfiera la masa a la superficie aceitada y estírela suavemente con las manos para formar un rectángulo. Intente que el grosor sea uniforme.

Corte los bordes irregulares de la masa para crear un rectángulo más prolijo y definido.

Coloque dos varillas de madera aceitadas (o palos similares) en el centro de la masa, a lo largo.

Haga cortes de tamaño aproximadamente igual en ambos lados de la masa, paralelos a las varillas, extendiéndose desde el borde exterior hasta las varillas.

Trenze las tiras de masa cortadas, alternando de cada lado, por encima y por debajo de las varillas, para crear un patrón trenzado alrededor de las varillas.

Una vez completado el trenzado, retire con cuidado las varillas de madera del centro de la masa trenzada. La masa no debería pegarse, pero podría ser necesario aplicar un poco de fuerza.

Espolvoree semillas de sésamo sobre la parte superior de la masa trenzada.

Hornee en un horno precalentado a 220°C con calor arriba y abajo durante 25 a 30 minutos, o hasta que esté dorado y cocido por completo.


En un bol grande, combine 1 kg de harina de fuerza, 25 g de sal, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 3 g de levadura fresca y 600 g de agua fría.

Mezcle bien los ingredientes con una cuchara hasta que estén mayormente combinados y se forme una masa pegajosa.

Transfiera la masa a una superficie limpia y enharinada. Amase hasta que forme una bola suave y cohesiva que apenas se pegue a las manos. Esto puede tomar unos 10-15 minutos.

Vierta un poco de aceite de oliva en un bol limpio. Coloque la bola de masa en el bol aceitado, asegurándose de que quede cubierta con aceite.

Cubra el bol con papel film o un paño húmedo y deje reposar la masa a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego, transfiera el bol al refrigerador y déjelo reposar por 24 horas.

Después de 24 horas, retire la masa del refrigerador. Vierta un poco de aceite de oliva en una encimera limpia (no use harina ni sémola).

Transfiera la masa a la superficie aceitada y estírela suavemente con las manos para formar un rectángulo. Intente que el grosor sea uniforme.

Corte los bordes irregulares de la masa para crear un rectángulo más prolijo y definido.

Coloque dos varillas de madera aceitadas (o palos similares) en el centro de la masa, a lo largo.

Haga cortes de tamaño aproximadamente igual en ambos lados de la masa, paralelos a las varillas, extendiéndose desde el borde exterior hasta las varillas.

Trenze las tiras de masa cortadas, alternando de cada lado, por encima y por debajo de las varillas, para crear un patrón trenzado alrededor de las varillas.

Una vez completado el trenzado, retire con cuidado las varillas de madera del centro de la masa trenzada. La masa no debería pegarse, pero podría ser necesario aplicar un poco de fuerza.

Espolvoree semillas de sésamo sobre la parte superior de la masa trenzada.

Hornee en un horno precalentado a 220°C con calor arriba y abajo durante 25 a 30 minutos, o hasta que esté dorado y cocido por completo.
