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En un tazón grande, agrega el agua tibia. Luego incorpora la levadura seca y el azúcar.

Añade la harina y la sal al tazón con los ingredientes húmedos.

Con una espátula, mezcla todos los ingredientes hasta formar una masa suave y pegajosa. Asegúrate de que no queden restos de harina seca.

Cubre el tazón con papel film y deja reposar la masa en un lugar cálido durante 20 minutos.

Pasados los 20 minutos, la masa habrá crecido. Con las manos húmedas o ligeramente engrasadas, toma una sección de la masa del borde del tazón, estírala hacia arriba y dóblala hacia el centro. Gira el tazón y repite este movimiento de pliegue varias veces, trabajando alrededor del tazón, hasta que la masa se vuelva más cohesiva y forme una especie de bola.

Cubre la masa nuevamente con papel film y déjala reposar durante 15 minutos.

Repite el proceso de pliegues (Paso 5) y el período de reposo de 15 minutos (Paso 6) dos veces más. Esto suma un total de tres series de pliegues y reposos de 15 minutos después del reposo inicial de 20 minutos. La masa se volverá cada vez más aireada y expandida con cada reposo.

Después del tercer reposo de 15 minutos, deja reposar la masa por 15 minutos adicionales.

Espolvorea ligeramente una superficie de trabajo limpia y plana con harina. Invierte suavemente el tazón y transfiere con cuidado la masa muy suave y burbujeante a la superficie enharinada. Espolvorea un poco más de harina sobre la masa.

Usando una espátula o raspador de masa, aplana suavemente la masa hasta darle una forma algo rectangular. Luego, corta la masa en 6 o 9 porciones. Puedes cortar la masa por la mitad a lo largo, luego cada mitad en tres secciones, y luego cada una de esas secciones en trozos más pequeños, aproximadamente cuadrados o rectangulares, para obtener 9 piezas.

Levanta suavemente cada trozo de masa. Dale forma ligeramente doblando los bordes hacia abajo para formar un panecillo rústico más definido. Coloca los trozos de masa formados en una bandeja para hornear forrada con papel de horno.

Hornea el pan en un horno precalentado a 200°C (392°F) durante 25-30 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y el pan esté cocido por completo.

Retira el pan horneado del horno. Sirve caliente. Puedes cortar uno de los panecillos por la mitad para revelar su interior suave, aireado y burbujeante.


En un tazón grande, agrega el agua tibia. Luego incorpora la levadura seca y el azúcar.

Añade la harina y la sal al tazón con los ingredientes húmedos.

Con una espátula, mezcla todos los ingredientes hasta formar una masa suave y pegajosa. Asegúrate de que no queden restos de harina seca.

Cubre el tazón con papel film y deja reposar la masa en un lugar cálido durante 20 minutos.

Pasados los 20 minutos, la masa habrá crecido. Con las manos húmedas o ligeramente engrasadas, toma una sección de la masa del borde del tazón, estírala hacia arriba y dóblala hacia el centro. Gira el tazón y repite este movimiento de pliegue varias veces, trabajando alrededor del tazón, hasta que la masa se vuelva más cohesiva y forme una especie de bola.

Cubre la masa nuevamente con papel film y déjala reposar durante 15 minutos.

Repite el proceso de pliegues (Paso 5) y el período de reposo de 15 minutos (Paso 6) dos veces más. Esto suma un total de tres series de pliegues y reposos de 15 minutos después del reposo inicial de 20 minutos. La masa se volverá cada vez más aireada y expandida con cada reposo.

Después del tercer reposo de 15 minutos, deja reposar la masa por 15 minutos adicionales.

Espolvorea ligeramente una superficie de trabajo limpia y plana con harina. Invierte suavemente el tazón y transfiere con cuidado la masa muy suave y burbujeante a la superficie enharinada. Espolvorea un poco más de harina sobre la masa.

Usando una espátula o raspador de masa, aplana suavemente la masa hasta darle una forma algo rectangular. Luego, corta la masa en 6 o 9 porciones. Puedes cortar la masa por la mitad a lo largo, luego cada mitad en tres secciones, y luego cada una de esas secciones en trozos más pequeños, aproximadamente cuadrados o rectangulares, para obtener 9 piezas.

Levanta suavemente cada trozo de masa. Dale forma ligeramente doblando los bordes hacia abajo para formar un panecillo rústico más definido. Coloca los trozos de masa formados en una bandeja para hornear forrada con papel de horno.

Hornea el pan en un horno precalentado a 200°C (392°F) durante 25-30 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y el pan esté cocido por completo.

Retira el pan horneado del horno. Sirve caliente. Puedes cortar uno de los panecillos por la mitad para revelar su interior suave, aireado y burbujeante.
