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En una olla a fuego medio, infusionar el litro de leche con las cáscaras de naranja y limón, y las ramas de canela. Calentar hasta que la leche esté caliente pero sin hervir.

Mientras la leche se calienta, en un recipiente pequeño, disolver las 4 cucharadas de maicena y las 3 cucharadas de azúcar en un poquito de leche fría (aproximadamente 1/4 de taza) para evitar grumos. Mezclar bien hasta obtener una pasta homogénea.

Retirar las cáscaras y las ramas de canela de la leche caliente. Bajar el fuego a mínimo y añadir la mezcla de maicena y azúcar a la olla. Remover constantemente con una cuchara de madera o espátula hasta que la mezcla espese y tenga una consistencia similar a una crema pastelera.

Verter la mezcla espesa en un molde rectangular o cuadrado (aproximadamente 20x20 cm) previamente humedecido con agua o forrado con papel film. Extender uniformemente y dejar enfriar a temperatura ambiente. Una vez frío, refrigerar por al menos 3 horas, o hasta que esté completamente cuajado y firme.

Una vez cuajada, desmoldar la leche frita y cortarla en cuadritos del tamaño deseado (aproximadamente 3x3 cm).

Preparar dos platos hondos: uno con harina de trigo y otro con los huevos batidos. Pasar cada cuadrito de leche frita primero por harina, asegurándose de que quede bien cubierto, y luego por el huevo batido, retirando el exceso.

Calentar abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente (aproximadamente 170-180°C), freír los cuadritos de leche frita por tandas, hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. No sobrecargar la sartén para mantener la temperatura del aceite.

Retirar los cuadritos fritos con una espumadera y colocarlos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

En un plato llano, mezclar el azúcar y la canela en polvo. Pasar los cuadritos de leche frita aún calientes por esta mezcla, asegurándose de que queden bien cubiertos. Servir inmediatamente.


En una olla a fuego medio, infusionar el litro de leche con las cáscaras de naranja y limón, y las ramas de canela. Calentar hasta que la leche esté caliente pero sin hervir.

Mientras la leche se calienta, en un recipiente pequeño, disolver las 4 cucharadas de maicena y las 3 cucharadas de azúcar en un poquito de leche fría (aproximadamente 1/4 de taza) para evitar grumos. Mezclar bien hasta obtener una pasta homogénea.

Retirar las cáscaras y las ramas de canela de la leche caliente. Bajar el fuego a mínimo y añadir la mezcla de maicena y azúcar a la olla. Remover constantemente con una cuchara de madera o espátula hasta que la mezcla espese y tenga una consistencia similar a una crema pastelera.

Verter la mezcla espesa en un molde rectangular o cuadrado (aproximadamente 20x20 cm) previamente humedecido con agua o forrado con papel film. Extender uniformemente y dejar enfriar a temperatura ambiente. Una vez frío, refrigerar por al menos 3 horas, o hasta que esté completamente cuajado y firme.

Una vez cuajada, desmoldar la leche frita y cortarla en cuadritos del tamaño deseado (aproximadamente 3x3 cm).

Preparar dos platos hondos: uno con harina de trigo y otro con los huevos batidos. Pasar cada cuadrito de leche frita primero por harina, asegurándose de que quede bien cubierto, y luego por el huevo batido, retirando el exceso.

Calentar abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente (aproximadamente 170-180°C), freír los cuadritos de leche frita por tandas, hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. No sobrecargar la sartén para mantener la temperatura del aceite.

Retirar los cuadritos fritos con una espumadera y colocarlos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

En un plato llano, mezclar el azúcar y la canela en polvo. Pasar los cuadritos de leche frita aún calientes por esta mezcla, asegurándose de que queden bien cubiertos. Servir inmediatamente.
