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Corte la pechuga de pollo en lonchas de aproximadamente 1 cm de grosor. Coloque las lonchas de pollo sobre una tabla de cortar y, con el reverso de un cuchillo o un mazo de cocina, golpee suavemente cada loncha para ablandarla y hacerla más uniforme.

En un bol mediano, coloque las lonchas de pollo ablandadas. Sazone con sal y pimienta negra al gusto. Añada el huevo y mezcle todo muy bien con las manos o una cuchara, asegurándose de que cada pieza de pollo quede bien cubierta por el huevo.

En un plato hondo o una bandeja, combine la maicena con el polvo para hornear. Mezcle bien para integrar ambos ingredientes.

Pase cada pieza de pollo por la mezcla de maicena, asegurándose de que quede completamente cubierta. Presione ligeramente para que el rebozado se adhiera bien. Reserve las piezas rebozadas en un plato.

Caliente una cantidad generosa de aceite de cocina en una sartén grande o wok a fuego medio-alto hasta que esté bastante caliente (aproximadamente 175-180°C). Para probar la temperatura, puede introducir un pequeño trozo de pollo; si burbujea inmediatamente, el aceite está listo.

Fría las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente en tandas, evitando sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados, aproximadamente 3-4 minutos por cada lado. El pollo debe estar cocido por dentro.

Retire el pollo frito de la sartén con una espumadera y colóquelo sobre papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite. Para asegurar que quede crujiente, puede pasarlo por un colador metálico grande para que escurra bien el aceite residual.

Para preparar la salsa de limón: Con un pelador de verduras, retire la piel de un limón, asegurándose de no incluir la parte blanca amarga. Corte la peladura en tiras finas. Masajee el limón para ayudar a extraer más zumo y exprima 75 gramos de zumo de limón, pasándolo por un colador para eliminar las semillas y la pulpa.

En una cacerola pequeña, combine las tiras finas de peladura de limón, los 75 gramos de zumo de limón, los 70 gramos de azúcar, los 70 gramos de vinagre de arroz (o un poco menos si usa uno más fuerte), la cucharada de miel y la cucharadita de polvo para hacer natillas. Mezcle bien todos los ingredientes con un batidor de varillas hasta que no queden grumos.

Lleve la cacerola a fuego medio y cocine la salsa, removiendo constantemente, hasta que hierva. Deje que hierva suavemente durante aproximadamente un minuto, o hasta que la salsa espese ligeramente y adquiera una consistencia brillante.

Vierta la salsa de limón caliente sobre el pollo frito crujiente. Sirva inmediatamente, decorando con rodajas de limón fresco si lo desea. Este plato es delicioso acompañado de arroz blanco o fideos.


Corte la pechuga de pollo en lonchas de aproximadamente 1 cm de grosor. Coloque las lonchas de pollo sobre una tabla de cortar y, con el reverso de un cuchillo o un mazo de cocina, golpee suavemente cada loncha para ablandarla y hacerla más uniforme.

En un bol mediano, coloque las lonchas de pollo ablandadas. Sazone con sal y pimienta negra al gusto. Añada el huevo y mezcle todo muy bien con las manos o una cuchara, asegurándose de que cada pieza de pollo quede bien cubierta por el huevo.

En un plato hondo o una bandeja, combine la maicena con el polvo para hornear. Mezcle bien para integrar ambos ingredientes.

Pase cada pieza de pollo por la mezcla de maicena, asegurándose de que quede completamente cubierta. Presione ligeramente para que el rebozado se adhiera bien. Reserve las piezas rebozadas en un plato.

Caliente una cantidad generosa de aceite de cocina en una sartén grande o wok a fuego medio-alto hasta que esté bastante caliente (aproximadamente 175-180°C). Para probar la temperatura, puede introducir un pequeño trozo de pollo; si burbujea inmediatamente, el aceite está listo.

Fría las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente en tandas, evitando sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados, aproximadamente 3-4 minutos por cada lado. El pollo debe estar cocido por dentro.

Retire el pollo frito de la sartén con una espumadera y colóquelo sobre papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite. Para asegurar que quede crujiente, puede pasarlo por un colador metálico grande para que escurra bien el aceite residual.

Para preparar la salsa de limón: Con un pelador de verduras, retire la piel de un limón, asegurándose de no incluir la parte blanca amarga. Corte la peladura en tiras finas. Masajee el limón para ayudar a extraer más zumo y exprima 75 gramos de zumo de limón, pasándolo por un colador para eliminar las semillas y la pulpa.

En una cacerola pequeña, combine las tiras finas de peladura de limón, los 75 gramos de zumo de limón, los 70 gramos de azúcar, los 70 gramos de vinagre de arroz (o un poco menos si usa uno más fuerte), la cucharada de miel y la cucharadita de polvo para hacer natillas. Mezcle bien todos los ingredientes con un batidor de varillas hasta que no queden grumos.

Lleve la cacerola a fuego medio y cocine la salsa, removiendo constantemente, hasta que hierva. Deje que hierva suavemente durante aproximadamente un minuto, o hasta que la salsa espese ligeramente y adquiera una consistencia brillante.

Vierta la salsa de limón caliente sobre el pollo frito crujiente. Sirva inmediatamente, decorando con rodajas de limón fresco si lo desea. Este plato es delicioso acompañado de arroz blanco o fideos.
