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En un tazón, vierte 50 ml de agua y añade 10 gramos de hielo. Espera a que el hielo se derrita completamente para obtener "Agua con Hielo".

Una vez derretido el hielo, agrega 7 gramos de gelatina sin sabor al agua. Mezcla bien con un batidor de varillas y deja reposar por 5 minutos para que la gelatina se hidrate.

Coloca el tazón con la gelatina hidratada sobre una olla con agua hirviendo a fuego lento (al baño maría). Bate la gelatina mientras se derrite hasta que esté líquida y transparente. Retira del fuego y reserva.

En una olla separada, añade 125 ml de agua y 300 gramos de azúcar. Calienta la mezcla en la estufa hasta que alcance una temperatura de 118°C. Utiliza un termómetro de cocina para asegurar la temperatura precisa. Retira del fuego una vez alcanzada la temperatura.

Vierte gradualmente el almíbar de azúcar caliente en el tazón con la gelatina derretida, batiendo constantemente con un batidor de varillas. Continúa batiendo la mezcla hasta que se vuelva blanca, espesa y firme, con una consistencia similar a un merengue rígido.

Transfiere la mezcla de marshmallow batida a una manga pastelera. Prepara una bandeja esparciendo una cantidad generosa de fécula de maíz sobre su superficie.

Forma tiras largas y gruesas de la mezcla de marshmallow sobre la bandeja cubierta con fécula de maíz. Espolvorea más fécula de maíz sobre las tiras para cubrirlas completamente. Agita suavemente la bandeja para asegurar una cobertura uniforme y eliminar el exceso de fécula.

Deja reposar los marshmallows durante 15 minutos para que se endurezcan.

Usando unas tijeras, corta las tiras de marshmallow endurecidas en trozos pequeños del tamaño de un bocado. Coloca los trozos cortados en un colador y agita suavemente para eliminar cualquier exceso de fécula de maíz restante. Ya tienes tus "Masmelos Marshmallows" caseros.

Derrite el chocolate en un tazón. Usando un palillo, sumerge cada trozo de marshmallow en el chocolate derretido, asegurándote de que esté completamente cubierto.

Coloca los marshmallows cubiertos de chocolate sobre una superficie antiadherente (como papel de horno) para que se enfríen y se endurezcan. Una vez fríos y firmes, disfruta de tus "Marshmallows bañados".


En un tazón, vierte 50 ml de agua y añade 10 gramos de hielo. Espera a que el hielo se derrita completamente para obtener "Agua con Hielo".

Una vez derretido el hielo, agrega 7 gramos de gelatina sin sabor al agua. Mezcla bien con un batidor de varillas y deja reposar por 5 minutos para que la gelatina se hidrate.

Coloca el tazón con la gelatina hidratada sobre una olla con agua hirviendo a fuego lento (al baño maría). Bate la gelatina mientras se derrite hasta que esté líquida y transparente. Retira del fuego y reserva.

En una olla separada, añade 125 ml de agua y 300 gramos de azúcar. Calienta la mezcla en la estufa hasta que alcance una temperatura de 118°C. Utiliza un termómetro de cocina para asegurar la temperatura precisa. Retira del fuego una vez alcanzada la temperatura.

Vierte gradualmente el almíbar de azúcar caliente en el tazón con la gelatina derretida, batiendo constantemente con un batidor de varillas. Continúa batiendo la mezcla hasta que se vuelva blanca, espesa y firme, con una consistencia similar a un merengue rígido.

Transfiere la mezcla de marshmallow batida a una manga pastelera. Prepara una bandeja esparciendo una cantidad generosa de fécula de maíz sobre su superficie.

Forma tiras largas y gruesas de la mezcla de marshmallow sobre la bandeja cubierta con fécula de maíz. Espolvorea más fécula de maíz sobre las tiras para cubrirlas completamente. Agita suavemente la bandeja para asegurar una cobertura uniforme y eliminar el exceso de fécula.

Deja reposar los marshmallows durante 15 minutos para que se endurezcan.

Usando unas tijeras, corta las tiras de marshmallow endurecidas en trozos pequeños del tamaño de un bocado. Coloca los trozos cortados en un colador y agita suavemente para eliminar cualquier exceso de fécula de maíz restante. Ya tienes tus "Masmelos Marshmallows" caseros.

Derrite el chocolate en un tazón. Usando un palillo, sumerge cada trozo de marshmallow en el chocolate derretido, asegurándote de que esté completamente cubierto.

Coloca los marshmallows cubiertos de chocolate sobre una superficie antiadherente (como papel de horno) para que se enfríen y se endurezcan. Una vez fríos y firmes, disfruta de tus "Marshmallows bañados".
